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Tales de Mileto: Fundador de la Ciencia

 
El año 640 aC nació uno de los hombres más notables de toda la Historia. Se llamaba Tales y había nacido en la ciudad de Mileto, en la costa occidental de Asia Menor que en aquel momento formaba parte de Grecia. La primera vez que oí hablar de él fue en clases de filosofía en las que se dijo que era el hombre que había pasado del mito al logos y será el protagonista de nuestra historia de hoy.

 
No dejó escritos; y todo lo que se sabe de él, procede de lo que se cuenta en la Metafísica de Aristóteles. Nos fiaremos de lo que dijo este último. Quizás las cosas que comente de él nos parezcan muy triviales, pero hemos de pensar que sucedieron hace más de 2500 años.

De todas las contribuciones de Tales a la ciencia, una es, quizás, la pregunta más sencilla, notable y profunda de la Historia: ¿De qué está hecho el Universo? Todavía hoy estamos intentando encontrar respuesta a su pregunta. El pensó que era el agua. Hoy sabemos que no es así, pero el paso que dio fue grandioso ya que pasó de ser un capricho de los dioses a algo que nada tenía que ver con ellos.

Antes de Tales todo se explicaba mediante los dioses y con ellos poco podía hacerse: si aunque se hubiera hecho un determinado ritual había cierta plaga podía ser que los curanderos se hubieran equivocado o cometido algún error en algún rito y lo que tenían que hacer era intentarlo con más devoción sacrificando más reses. Si tal diosa estaba enojada porque el templo erigido en su honor no era lo suficientemente grande enviaba otra plaga. Si un guerrero en una determinada situación rezaba a un determinado dios éste podía hacer que viniera una niebla que lo ocultaría del enemigo. De este modo, no había manera de conocer de antemano el comportamiento del Universo, pues todo dependía del capricho de los dioses.

La escuela de Tales llegó a dos supuesto básicos:

1.- El Universo se conduce de acuerdo con ciertas “leyes de la naturaleza” que no pueden alterarse.

2.- La razón humana es capaz de esclarecer la naturaleza de las leyes que gobiernan el Universo.

Dos hipótesis sensacionales, ¿no os parece?. Con esas hipótesis de Tales y sus discípulos podrían establecer una serie de leyes elementales que describiesen las observaciones del Universo. Constituyen lo que hoy llamamos Ciencia.

Era un hombre de aquellos que cualquier cosa de la que se ocupara la resolvía con brillantes resultados. Elaboró un sistema para derivar nuevas verdades matemáticas a partir de otras ya conocidas. Ese método se llama método deductivo (del latín deductio-onem, que significa llevar, conducir) que sería sistematizado y pulido dos siglos y medio más tarde por Euclides. Podemos decir, por tanto, que Tales fue el primer verdadero matemático.

Tomó la geometría de los egipcios y les dio un avance fundamental, pues fue el primero en considerar las líneas de forma imaginaria con grosor nulo y trazo perfectamente recto en lugar de las reales, dibujadas en la arena o en la cera. En las ciencias físicas, fue el primero en estudiar el magnetismo.

Ayudó a la navegación estableciendo que era más fácil orientarse por la osa menor (en la que se encuentra la estrella polar), que por la osa mayor, midió las pirámides Egipcias mediante el uso de la geometría y supo cómo medir la distancia a la que se encontraba un barco de la playa.

Esto último se entiende sabiendo que en geometría se le adjudican los siguientes postulados:

1.- El círculo es partido en dos partes iguales, sólo por su diámetro.
2.- Los ángulos de la base de un triángulo, son iguales si los lados compuestos son iguales. Es el llamado Teorema de Tales.
3.- Los ángulos opuestos en una recta que atraviesa a otra, son iguales.
4.- Un triángulo puede ser medido, si se conocen dos ángulos y un lado.

En aquellas fechas los eclipses no eran un acontecimiento como hoy, sino que resultaban algo aterrador. La gente salía gritando y corriendo de sus casas e iban a la plaza del pueblo golpeando recipientes para ahuyentar al monstruo. Como este método tenía éxito (cualquier método lo hubiera tenido, por supuesto, pues el Sol siempre volvía a aparecer) estaban seguros que había sido así gracias a sus esfuerzos. Los astrónomos babilonios ya sabían que era la Luna la responsable al pasar por delante del Sol y asombraban a la gente prediciendo dichos eclipses (un servidor, todavía hoy, se asombra).

Tales aprendió astronomía de los babilonios, cuyos estudios le permitieron confeccionar un calendario de estaciones y explicar los eclipses. Otra cosa que fue el primero en decir (probablemente lo aprendiera también de los babilonios) es que la Luna brillaba por ser su luz un reflejo de la del Sol (faltaban unos 2000 años para que Fraunhofer lo pudiera demostrar).

Después de regresar de Babilonia mostró esta astronomía y conocimientos a los griegos. En el año 585 aC predijo un eclipse total de Sol que iba a tener lugar en Jonia. En aquel momento dos pueblos cercanos, los medos y los lidios, estaban a punto de entrar en combate. Ambos ejércitos quedaron tan asustados por el oscurecimiento del Sol que firmaron un tratado de Paz.

Modernas investigaciones astronómicas demostraron que el único eclipse que tuvo lugar en Asia Menor en la época de Tales fue el 28 de mayo del año 585 aC, de modo que aquella batalla prevista es el primer acontecimiento histórico que puede fecharse con absoluta certeza.

Fue el primer “filósofo” griego, lo cual significaba “amante de la sabiduría”. Por supuesto, hubo quienes se burlaron de su inclinación filosófica y le dijeron: “Si eres tan sabio, ¿por qué no eres rico?”

Cansado de las burlas, dedujo de sus estudios que el clima del próximo año iba a ser bueno para las cosechas de aceitunas, así que compró todas las prensas empleadas para extraer el aceite de oliva. Cuando llegó el momento exigió elevados precios por su alquiler. Probablemente, fue el primer pelotazo conocido de la historia, pues se hizo rico en un año. Pero, como buen filósofo, amaba más la filosofía que el dinero y pronto dejó los negocios vendiendo las tierras y prensas.

Diógenes Laercio dijo que “fue el primero que averiguó la carrera de un trópico a otro, y el primero que comparando la magnitud del Sol con la de la luna, manifestó ser ésta setecientas veinte veces menor que aquél”. Fue el inventor de las estaciones del año y asignó a este trescientos sesenta y cinco días. Se cuenta también que consiguió medir la altura de las pirámides por medio de su sombra. Esperó a que la sombra de un persona tuviera la misma longitud que la altura del cuerpo de la misma persona y en ese momento, la longitud de la sombra de la pirámide tenía de ser igual a la altura de ésta.

También nos cuenta Diógenes que una vieja le sacó de casa para que observara las estrellas y cayó a un hoyo mientras las contemplaba. Al quejarse la vieja le dijo: “¡Oh, Tales, tú presumes de ver lo que está en el cielo, cuando no ves lo que tienes a los pies!”

Tiene muchas frases y respuestas sensacionales, por ejemplo:

- Entre la muerte y la vida no hay diferencia alguna.
- Pues, ¿por qué no te mueres tú? - le replicaron.
- Porque no hay diferencia - fue la respuesta.

En siglos posteriores, cuando los griegos hicieron la lista de los “siete hombres sabios”, Tales fue invariablemente puesto en primer lugar.

Referentes:
“Grandes ideas de la ciencia”, Isaac Asimov
“Enciclopedia Biográfica de Ciencia y Tecnología (Tomo I)”, Isaac Asimov
“La búsqueda de los elementos”, Isaac Asimov
“Historias curiosas de la ciencia” Cyril Aydon
http://www.astrosafor.net/Huygens/2005/56/Eclipse-585.htm
http://www.seti-argentina.com.ar/tales_de_mileto_640_a_c_560_a_c
http://www.chihuahuaenorbita.org/CBA2003II/tales-apr.html
http://descartes.cnice.mecd.es/3_eso/Semejanza/Semejan1.htm
http://www.webdianoia.com/presocrat/tales_diogenes.htm