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TEORÍAS SOBRE CÓMO LEEMOS

Tras una fijación durante la lectura, un patrón visual de rasgos gráficos es trasmitido a la retina y después a través del nervio óptico, para que el cerebro lo interprete. Las etapas de este proceso no se conocen bien, y se han propuesto varias teorías para explicar qué ocurre cuando un lector lee con fluidez. Una de las razones de que éste sea un campo tan controvertido es que resulta enormemente difícil obtener información precisa sobre los acontecimientos que se producen cuando una persona lee. De hecho, parece que es muy poco lo que ocurre, exceptuando los movimientos de los ojos, que no explican cómo consigue el lector sacar un significado de los símbolos gráficos. De la misma manera, si ponemos a prueba a una persona después de que haya leído algo, puede que descubramos algo sobre qué ha leído, pero no cómo lo ha leído. Además las situaciones experimentales tampoco resultan necesariamente convincentes, porque se pide a los lectores que hagan cosas anormales, y al analizar el comportamiento de personas con problemas de lectura se pueden obtener resultados que no son aplicables a los lectores sanos. 

Considerando las dificultades, no parece que el campo de investigación de la lectura sea especialmente prometedor o atractivo. No obstante, es un área que ha atraído a muchos investigadores, en parte gracias a su misma complejidad, y en parte porque cualquier solución al problema de cómo leemos tendría una aplicación inmediata en asuntos de alto interés social. Numerosos niños tienen grandes dificultades para aprender a leer, y muchos nunca llegan a leer bien. Los cálculos indican que entre un 10% y un 20% de la población de los Estados Unidos es funcionalmente analfabeta. Cifras como ésta infunden una sensación de apremio a la investigación de la lectura.

Aquí "leer" no significa sencillamente "leer en voz alta", algo que podría hacer una máquina automática apropiadamente equipada, que no supiera lo que está diciendo. "Leer" comporta fundamentalmente apreciar el significado de lo que está escrito: leemos por el significado. Es este vínculo, entre grafémica y semántica, lo que tiene que explicar cualquier teoría de la lectura.

La teoría alternativa sostiene que existe una relación directa entre la grafémica y la semántica, y que el puente fonológico es innecesario (aunque se dispone de él cuando se lee en voz alta). Las palabras se leen enteras, sin desmembrarlas en una secuencia lineal de letras ni hacerlas sonar, leyendo "con los ojos". Los lectores utilizan su visión periférica para guiar el ojo hacia las partes de la página que probablemente contienen más información. El conocimiento de la lengua y la experiencia general lees ayudan a identificar letras o palabras críticas en una sección de texto. Este muestreo inicial les permite imaginar de qué manera habría que leer el texto, y utilizar su conocimiento general para "adivinar" el resto del texto y llenar los huecos. Según este criterio, un texto es como un problema que hay que resolver empleando hipótesis sobre su significado y estructura.