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QUÉ SIGNIFICA SER INTELIGENTE

¿Qué significa ser inteligente? Howard Gardner define inteligencia como "un conjunto de habilidades para resolver problemas -que le dan al individuo la capacidad de solucionar dificultades o problemas genuinos y, cuando es adecua do, de crear un producto eficaz- que implica también la capacidad de detectar o crear problemas, estableciendo de este modo el fundamento para la adquisición de nuevos conocimientos".

A partir de la formulación de Gardner, es posible considerar que la inteligencia se refiere a tres capacidades o procesos fundamentales: 

1) la de "leer", "decodificar" o comprender información (en un dominio determinado), 
2) la de usar esa información para resolver problemas reales y, finalmente, 
3) la de ser un aprendiz creativo. 

Por ejemplo, los poetas o lingüistas dotados deben ser capaces de decodificar lenguajes escritos o hablados, de usar el lenguaje para resolver problemas (por ejemplo cómo establecer rimas y desarrollar imágenes en un poema) y finalmente de aprender (por ejemplo, descubrir o crear nuevas imágenes en el poema). Los músicos dotados tienen la capacidad que les permite leer información musical. Pero, además, deben apoyarse en esa capacidad para poder interpretar una partitura o crear una nueva.

La inteligencia emocional y social implica la decodificación de uno mismo y de los otros. Esta capacidad establece el fundamento de la posibilidad de resolver problemas y brinda los medios que nos permiten enfrentar una amplia gama de desafíos de aprendizaje: cómo modular nuestras experiencias emocionales cómo comunicarnos, cómo generar soluciones creativas, cómo establecer amistades y relaciones laborales, cómo cooperar y cómo motivarnos a nosotros mismos.

Sea que denominemos aptitudes o modos de inteligencia a estas capacidades fundamentales, es claro que, a! respecto, los niños evidencian variaciones normales y también desviaciones. Así como existe un patrón normativo de capacidades lingüísticas y matemáticas, los niños evidencian un patrón normativo en su capacidad de ser autorreflexivos y de reconocer pensamientos y emociones en los otros (Baron-Cohen, 1995a; Brother, 1990; Izard y Harris, 1995). Son pocas las instancias en que los niños presentan problemas graves o desviaciones en su capacidad de leer a los demás (Baron-Cohen, 1995b) o de leer sus propios estados emocionales (Sifneos, 1996). Sin embargo, excepto en esas instancias extremas, es importante reconocer la forma en que actuamos los padres y docentes, intencionalmente o no, para promover el desarrollo de esas capacidades fundamentales (el modelo que representamos para ellos y los elogios y castigos que establecemos promueven o retardan ese desarrollo). Respecto de nuestra comprensión de los otros, ¿somos modelos para nuestros hijos? Las formas en que elogiamos y castigamos a los niños, ¿enriquecen o socavan la comprensión de sí mismos que puedan llegar a tener? ¿Expresamos el valor que le adjudicamos a la educación emocional y social?

Por ejemplo, ¿qué significa ser "responsable", "fracasar" o "cometer errores", y "no saber"? Como en todo aprendizaje sustancial, la discusión y la reflexión forman parte integral de los buenos programas de AES. Éstos fomentan también otro tipo de nociones simples pero profundas, por ejemplo, que la vida emocional influye sobre la conducta y que muchas veces la determina; que no siempre reconocemos lo que sentimos y que es útil aprender a leer emociones en nosotros mismos y en los demás.

Si bien los distintos esfuerzos sistemáticos utilizan términos de algún modo diferentes y se centran en una amplia gama de nociones y habilidades específicas, considero que todos los emprendimientos eficaces en este ámbito se basan en los mismos conceptos. Es de esperar que con el tiempo otros investigadores critiquen y amplíen este esquema con el fin de refinar y redefinir estos conceptos principales.

1. La capacidad reflexiva, es decir, un conocimiento enriquecido de nosotros mismos y de los demás, es el fundamento de todo aprendizaje y de todo desarrollo.

2. El conocimiento de uno mismo y de los demás debe ser aplicado al enriquecimiento de nuestra capacidad de resolver problemas de manera flexible.

3. El conocimiento de uno mismo y de los demás debe ser aplicado al enriquecimiento de nuestra capacidad de aprender y de ser creativos de diversas maneras.

4. La creación de un ámbito seguro, sensible y amable en el cual se pueda desenvolver el proceso de aprendizaje es de importancia esencial.

5. La colaboración entre la escuela, el hogar y la comunidad tiene que formar parte de la planificación a largo plazo.