VICHADA... Sí Aprende
La Mejor Tierra del Mundo

PARÁMETROS ESTADÍSTICOS DE FACTORES EMOCIONALES EN EL APRENDIZAJE

En España, un documento de la LOGSE (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo Español), comenta: 'resulta motivo de satisfacción reconocer y manifestar como nuestro actual sistema educativo ha recogido los aspectos que venimos comentando, adelantándose a los acontecimientos y promoviendo una transformación del sistema en la línea de las nuevas necesidades educativas de la población. Y así la LOGSE ha planteado como objetivo de la educación el desarrollo pleno de la personalidad, especialmente en la etapa obligatoria, tanto en sus aspectos motrices, cognitivos, afectivos, de relación e inserción social. Sin detenernos mucho, podemos decir que las habilidades de la denominada Inteligencia Emocional, forman parte tanto de los objetivos como de los contenidos, especialmente procedimentales y actitudinales del currículo oficial'. 

Los problemas emocionales se asocian tradicionalmente al mundo de la psiquiatría y la psicopatología, pero cobra cada vez más importancia comprender las implicaciones educativas, aunque pueda parecer extraño hablar de la educación de las emociones. Lawrence E. Shapiro, en su libro "La Inteligencia Emocional en los Niños: Una guía para padres y maestros", menciona el denominado 'Efecto Flim', consistente en la comprobación de cómo en las últimas décadas el avance de la sociedades occidentales y sus sistemas sociales, de salud y escolares han producido un incremento de las capacidades intelectuales, cifrado en al menos 20 puntos de las escalas al uso para su medición, a la vez que se ha reducido la competencia emocional de esos mismos sujetos, utilizando como indicadores el aumento de la depresión y los suicidios, el consumo de drogas, la comisión de delitos, el abandono de la escuela, etc... entre una población cada vez más joven y esto a pesar de estar comprobado que los aspectos de la inteligencia emocional son incluso más modificables por la experiencia y la influencia educativa que los otros factores intelectuales, supuestamente inmodificables, y que de hecho han evolucionado favorablemente. Como evidencia podemos presentar el estudio de Jerome Kogan sobre la evolución del temperamento tímido de los niños al nacer en función de las pautas de crianza de sus madres. Demostrándose que madres que rechazaban ser proteccionistas, mostraban su empatía, pero sin reforzar llantos y preocupaciones de sus hijos, y establecían límites firmes e insistían en la obediencia, conseguía que sus hijos desarrollasen un carácter sociable y por tanto, conseguía modificar el desarrollo de su cerebro, por el contrario, los niños tímidos criados de manera proteccionista, seguían siendo tímido años después, con todas las complicaciones que esto acarreaba.

Así pues, la importancia como objetivo educativo del desarrollo de las habilidades emocionales se evidencia al comprender que la evolución no anticipó lo fácil que era provocar la ira en un embotellamiento de tránsito o la depresión por un boletín de notas, por citar algunos ejemplos; o que las emociones sólo nos indican la esencia de la situación-problema y movilizan la energía del individuo, pero que las formas de conducta concretas de afrontar la situación tienen que ser aprendidas y socializadas; cuando comprendemos que las habilidades de la inteligencia emocional han de ser enseñadas preferentemente desde la infancia, porque su desarrollo y mantenimiento no son fruto de algún fenómeno espontáneo, sino de la intervención consciente y planificada de los agentes educativos, la familia y la escuela y, finalmente, por su importancia en el éxito y felicidad en la vida, incluso mas que las capacidades clásicas de la inteligencia, como destaca Goleman con sus conocido y polémico test de las golosinas, o su importancia en el éxito escolar, tanto social como académico, como destaca Shapiro.

La buena disposición de un niño o un adolescente, en la escuela, depende del más básico de todos los conocimientos, el de CÓMO aprender. En un informe del National Center for Clinical Infant Programs de los EE.UU., del año 1992, se cita una lista de siete ingredientes claves de esta capacidad crucial, todos ellos relacionados con la Inteligencia Emocional: 

1. CONFIANZA. La sensación de controlar y dominar el propio cuerpo, las sensaciones que se experimentan y la comprensión del mundo; la sensación del niño de que lo más probable es que no fracase en lo que se propone, y de que los adultos serán amables. 

2. CURIOSIDAD. La sensación de que descubrir cosas es algo positivo y conduce al placer. 

3. INTENCIONALIDAD. El deseo y la capacidad de producir un impacto, y de actuar al respecto con persistencia. Esto está relacionado con una sensación de competencia, de ser eficaz. 

4. AUTOCONTROL. La capacidad de modular y dominar las propias acciones de maneras apropiadas a la edad; una sensación de control interno. 

5. RELACIÓN. La capacidad de comprometerse con otros, basada en la sensación de ser comprendido y de comprender a los demás. 

6. CAPACIDAD DE COMUNICACIÓN. El deseo y la capacidad de intercambiar verbalmente ideas, sentimientos y conceptos con los demás. Esto está relacionado con una sensación de confianza en los demás y de placer en comprometerse con los demás, incluso con los adultos. 

7. COOPERATIVIDAD. La capacidad de equilibrar las propias necesidades con las de los demás en una actividad grupal. 

Una de las formas básicas más efectivas para motivar es la expectativa positiva. En los Estados Unidos, un estudio realizado sobre los profesores de escuelas secundarias reveló que, cuando demostraban esperar mucho de sus alumnos, ellos elevaban, por este solo hecho, en 25 puntos sus pruebas de C.I. 

EL PESO DE LA PRIMERA IMPRESIÓN
Estudios realizados en la Universidad de Harvard revelan que la gente percibe por intuición, en los 30 primeros segundos de un encuentro, qué impresión básica tendrán del otro pasados 15 minutos... o 6 meses. Por ejemplo: cuando observamos fragmentos de una clase apenas 30 segundos, es posible evaluar la eficiencia del profesor con un 80% de exactitud. 
(Nalini Ambady, 'Half a Minute: Predicting Teacher Evaluations from Thin Slices of Nonverbal and Physical Attractiveness', JOURNAL OF PERSONALITY AND SOCIAL PSYCHOLOGY, 1993. Se encontró casi el mismo nivel de exactitud en breves observaciones realizadas en otros 44 estudios, incluyendo uno de las interacciones de la gente con jefes, colegas y subordinados, Nalini Ambady y Robert Rosenthal, 'Thin Slices of Expressive Behavior as Predictors of Interpersonal Consequences: A Meta-Analysis', PSYCHOLOGICAL BULLETIN 111, 1992).


En la Universidad de Illinois en Chicago, el Collaborative for Social and Emotional Learning (CASEL) informa que, en la actualidad, miles de escuelas estadounidenses están utilizando más de 150 programas para la preparación emocional. Y en todas partes del mundo (Asia, Europa, Oriente Medio, América del Norte, América del Sur, Australia) van surgiendo programas similares. 
El enfoque más visionario es, quizá, el de la coalición de avanzada entre gobiernos locales, escuelas y empresas, que apunta a reforzar el nivel colectivo de inteligencia emocional en la comunidad. El Estado de Rhode Island, por ejemplo, ha iniciado un movimiento para fomentar la inteligencia emocional en sitios tan variados como escuelas, cárceles, hospitales, clínicas de salud mental y programas de reinserción laboral.