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La GTU o clave Universal

 

LA GTU O CLAVE UNIVERSAL.

El autor: J. Ruiz

La clave buscada por la ciencia que explica la naturaleza de la gravedad está en la existencia de un circuito de Entrada (gravedad)/Salida (irradiación) que tienen las partículas que integran y configuran a los átomos que componen los astros, siendo éstos una suma de todas las masas, campos y fuerzas de las partículas de sus átomos; de aquí que los astros se atraigan y rechacen como las partículas y que los átomos sean microsistemas solares y los sistemas solares sean como enormes-átomos.

La ciencia no encuentra explicación convincente a la naturaleza de la gravedad, ni a la fusión nuclear en las estrellas, ni al origen del calor interno de los planetas, y tampoco se ha planteado, o al menos públicamente, de donde procede la continua irradiación electromagnética, o magnética de los neutrinos y neutrones y eléctrica de la supuesta carga de los protones y electrones. En algunas ocasiones hallamos obras o artículos en los que los mismos científicos reconocen abiertamente que la ciencia está cada día más perdida y confusa en un maremagnum de ideas inconexas, y que habrán de aceptar otras nuevas ideas que muestren caminos nuevos al pensamiento-científico.

Si Einstein paso media vida buscando la naturaleza de la gravedad y no la encontró, puesto que la atribuyó a unas posibles ondas provenientes de lejanas estrellas que aún no han sido detectadas, y tampoco la han hallado los muchos científicos que durante siglos se han dedicado a ello, parece burlesco y hasta insultante decir que tengo la solución, pero no puedo hacer otra cosa que tratar de demostrarlo. Lo que ofrezco a continuación a la ciencia no es solamente la solución a la naturaleza de la gravedad sino a todas las incógnitas que acabo de enumerar y a algunas más que explico al final, ya que todas adolecen del mismo error y todas son explicables con la misma solución, la cual comprenderemos -supongo- viendo como actuaría en ellas, y como actúa realmente, algo tan negado por unos y tan aparentemente inservible para otros como el éter cósmico.

Veremos como su existencia explica todo lo científicamente inexplicable, con excepción de la manera en que se forman las galaxias y las estrellas, que no relato aquí porque tiene otra explicación en la que también interviene necesariamente el éter, puesto que los agujeros negros no pueden formarse en el vacío sino que han de hacerlo necesariamente en un medio que los origine, igual que los tornados se forman en y con el aire y los remolinos de agua se forman en y con ella.

Esta extraña, desconcertante y aparentemente descabellada afirmación habrá despertado en el lector, que no sufra de rechazo sistemático por todo lo nuevo y opuesto a lo aprendido, un mayor interés por ver el proceso de desarrollo en el que con un mismo y único agente he de explicar todas las incógnitas y cada una de ellas. Pero antes imaginemos que la ciencia pueda estar en un error con la negación del éter, que no es de bulto por no haber podido ser detectado ni estar al alcance de nuestra vista, y que al ser corregido es el que abre las puertas a la realidad.

Existe una ley natural, también científicamente desconocida, que nos indica que todas las masas y formas del universo están integradas por otras menores y que su organización y funcionamiento no es más que el que le ordenan sus integrantes. Así, nuestro cuerpo es una sociedad-ciudad de células y funcionalmente las obedece a ellas y por ello nos nutrimos, respiramos, dormimos y nos reproducimos respetando fiel y estrictamente todas las necesidades vitales porque están en sus mandatos genéticamente programados y porque si no lo hacemos morimos, ya que ellas somos nosotros y nosotros somos ellas. Un astro es igualmente una sociedad-ciudad de átomos, y éstos lo son de todas sus partículas, aunque en sus simplicidades no haya programación, pero sí existe un funcionamiento de grupo que es casi el mismo que el de uno sólo de sus integrantes, porque a más simplicidad menor diferencia entre los cuerpos integrantes y el-integrado.

Enumero a continuación más de una treintena de coincidencias y respuestas que nos concede la existencia del éter, y sobre su acción para las primeras daré la solución después, pero podrá ver el lector en ellas que el calor y la irradiada emisión de energía en estrellas y en planetas no procede de fusiones nucleares en unos y de fenómenos desconocidos en los otros sino que procede de las partículas que integran a sus átomos, y también la gravedad. Y junto con la realidad y la acción del éter veremos la causa de la fuerza de gravedad o de atracción de las partículas.

1.-Las partículas, los núcleos atómicos y los astros poseen campos de influencia, lo cual debe hacer preguntarnos si es acaso una casualidad que tanto en el micro como en el macrocosmos las masas posean estos campos, y cómo son y por qué los tienen, y también si existe una relación en este hecho y no se trata de una simple coincidencia, como así es.

2.- Pero sucede que todos estos campos grandes y pequeños poseen una doble acción de atracción/repulsión, y tanto las partículas y núcleos atómicos como los astros se atraen y se rechazan, lo cual debe hacernos comprender la existencia de una estrecha relación en la igualdad de estas acciones y entre las masas grandes y pequeñas y la inexistencia de casualidad.

3.-La ciencia no pudo ver la realidad y por ello desistió equivocadamente de la idea de que el átomo fuese un sistema solar en miniatura, pero no es coincidencia que los electrones giren en torno a los núcleos atómicos como los astros menores en torno a los mayores. Los electrones girarían igualmente en un plano eclíptico si fuesen obligados por alguna fuerza como los planetas lo son por la rotación de la galaxia. La diferencia está en que los nucleones se forman en el mismo núcleo del átomo y quedan unidos como no pueden quedar los astros, pero la causa de la relación entre núcleos y electrones y la existente entre los astros, planetas y satélites es exactamente la misma. Lo veremos-después.

4.-Como no es coincidencia que sean en ambos casos entre astros y átomos las masas pequeñas las dominadas por las grandes. Sabemos que el dominio en los astros se debe a que la gravedad o fuerza de atracción de las mayores es superior a la de las menores, pero no se considera a la gravedad en las partículas o no totalmente puesto que se atribuye la unión de la materia a unas supuestas fuerzas electrostáticas y a otras, como las de Van der Walls, también imaginadas.

5.-Tampoco es una casualidad que exista la misma proporción entre la circunferencia mayor de la esfera de influencia, o campos de atracción/repulsión, de los astros, de los núcleos atómicos y de las partículas, ya que el radio de las esferas en todas las masas es 10.000 veces el de la masa propietaria.
Pero veremos más coincidencias que no son tales sino que son lógicas y que nos pueden hacer ver la realidad, si además colaboramos en la comprensión de todo este desarrollo en lugar de resistirnos a creer en él. En lo dicho podemos ver el efecto de multiplicación que tiene esta ley natural de integración, la cual nos muestra y demuestra que un astro no es más que la suma de un mayor o menor conjunto de átomos, y que su masa y sus dos campos de gravedad/irradiación (causantes respectivamente de la atracción y de la repulsión universales) es también la suma de las masas y la de los campos de sus átomos, o la de los núcleos atómicos, y estos son el resultado de las sumas de las masas y de los campos de sus partículas.
Acabo de escribir entre paréntesis que la gravedad y la irradiación son las causantes de la atracción y de la repulsión universales y ello sucede entre las partículas, los átomos y los astros.

6.- Por ello no es ninguna coincidencia que los astros se interatraigan y que lo hagan también los átomos y las partículas. Y las moléculas y las células, aunque esta última atracción-unión la haya hecho la evolución algo más compleja. Si el campo de atracción de las partículas, núcleos atómicos y astros es equivalente, y todas las masas se interatraen entre las partículas sucediendo lo mismo entre las masas de los astros, significa que la gravedad se produce en las partículas porque es la fuerza de atracción universal la que las une, y que no existen otras fuerzas de interatracción, ni electrostáticas, ni de Van der Walls, etc., y tampoco la fuerza fuerte porque ésta es una etapa de la misma gravedad próxima a las masas. Explico lo que en realidad es la fuerza fuerte más adelante.

7.- Y todas las irradiaciones se repelen, en los astros y en las partículas, sin que ello sea otra coincidencia. Las irradiaciones de las partículas, campos eléctricos, o cargas (según la ciencia) de las partículas de los átomos se suman en los astros, porque por ello los constituyen e integran, y forman una fluyente irradiación exactamente lo mismo que muchos arroyuelos al unir sus aguas forman un gran río.

8.- Estas lógicas conclusiones nos dicen que la energía solar no procede de fusiones nucleares sino que es la suma de las irradiaciones de las partículas de los átomos de los astros, explicando también la procedencia de la emisión de energía de los planetas que, como la Tierra y los calientes satélites de Júpiter, según la ciencia no poseen masa ni temperatura para producir fusiones nucleares ignorando la procedencia de sus energéticas emisiones. Después veremos de donde viene realmente la energía que emiten las partículas, o de donde toman sus inagotables "cargas".

9.- Tampoco es una coincidencia que la fórmula de Newton para la gravedad sea idéntica a la de Coulomb para los campos de irradiación, o eléctricos, de las partículas.

10.- Y aseguro sin realizarlas que son también idénticas la fórmula del campo de atracción de las partículas y la del campo de irradiación de los astros. Esto es muy importante y puede hacer ver al lector que realmente las masas, campos y fuerzas de los astros no son más que la suma de las masas, campos y fuerzas de los átomos, y que sucede lo mismo en éstos con sus partículas. Si entre los astros se interatraen todas las masas y se repelen también sus irradiaciones significa obviamente que el campo eléctrico, o supuesta carga, de las partículas tiene la misma naturaleza que las irradiaciones de los astros, y que éstas irradiaciones son necesariamente la suma de las de todas las partículas.

Pero antes de hacer entrar al éter cósmico definitivamente en escena quiero preguntar a los científicos que estén leyendo este artículo si serían capaces de contestar con propia satisfacción a una pregunta sobre el origen de la carga eléctrica, cuando no saben lo que es ni como se produce. Una carga que no se descarga nunca no puede ser una carga sino que debe tratarse ineludiblemente de un circuito continuo, porque ¿cómo y con qué energía fluyente se carga una partícula para poder emitir sin interrupción este campo eléctrico?. Un campo cuya fluencia continua e inflaqueable es perceptible en que los electrones no pueden llegar al núcleo durante los muchos miles de millones de años que puede existir un átomo de hidrógeno y de otros elementos, como sucede entre los astros y sus orbitantes menores.

Un protón, y también un electrón, están emitiendo ondas continuamente y a la velocidad de la luz por toda su esfera, tanto más cortas cuanto más calor padezcan, y cuanto más cortas son más se separan los electrones de los núcleos y los átomos entre sí porque sus ondas chocan mejor al encontrarse de frente cuanto más verticales se hacen las subidas y bajadas hacia las crestas y valles de sus ciclos, y chocan menos cuanto más se estiran permitiendo la aproximación de las masas emisoras. Piense el lector que esta continua irradiación no puede proceder de una carga eléctrica.

Si vemos y comprendemos estas exposiciones y admitimos que lo grande sólo es la suma de lo pequeño que lo integra, entonces nos queda únicamente averiguar cual es la causa de la fuerza de atracción o gravedad de las partículas que produce aumentativamente la misma función en los átomos los cuales la originan en los astros, o, más exactamente, la causa de este mencionado circuito. Lógicamente un circuito en las partículas debe tratarse de una entrada (carga) inagotable y continua y una salida o descarga (campo eléctrico) también inagotable y con igual continuidad, lo cual nos debe inducir a dejar de llamarle carga.

Como ya supondrá el lector el causante de este persistente y uniforme circuito no es otro que el indetectable éter cósmico.

PORQUE TODO ESTO Y MUCHO MÁS LO EXPLICA UN CIRCUITO DE ENTRADA/SALIDA DE ÉTER CÓSMICO EN LAS PARTÍCULAS, EN DONDE LA ATRAYENTE GRAVEDAD ES ORIGINADA POR LA CORRIENTE DE ENTRADA, QUE, ADEMÁS, LLEVA LA ENERGÍA QUE LUEGO SERÁ EMITIDA EN LA REPULSIVA IRRADIACIÓN DE LA SALIDA.

Todos sabemos que los núcleos de los átomos absorben la luz u ondas del espectro, y para ello es necesariamente imprescindible que sus partículas posean intersticios o poros de absorción. Y si realmente el cosmos es un océano de éter, como así es, no nos queda camino que recorrer para llegar a la conclusión de que, si todo océano posee cierta presión y movimiento, el éter se filtra por tales poros originando la gravedad en la entrada y la irradiación en la salida. El mismo flujo que causa la gravedad en los astros fluye hacia los núcleos de sus átomos, que es hacia donde camina, produciendo el campo de atracción de todo el conglomerado atómico.
Solamente un saturado océano cósmico es capaz de fluir masiva, uniforme e ininterrumpidamente hacia los astros en forma, para nosotros, de invisible gravedad. Pero aunque no fuese así y la gravedad se produjese por ondas gravitacionales su destino es el mismo; las partículas. Y si entran en ellas han de volver a salir porque de no ser así explotarían, y su salida origina los campos electromagnéticos. En cualquier caso la gravedad es una corriente de entrada que origina otra de salida.

11.-La indetectabilidad de las partículas de éter en la gravedad se debe a que, además de ser las menores de todas, no fluyen en líneas ni en ondas sino de forma disuelta y próximas entre sí, produciendo una corriente igual a la de un río, aunque por toda la esfera de la partícula, núcleo atómico y astro. Qué la gravedad es una corriente nos lo demostraron sin saberlo Amstrong y Aldrin cuando en la Luna dejaron caer una pluma y una herramienta, ya que ambas cayeron a un tiempo, y su comprobación, y sin que sea una coincidencia, podemos hacerla en un río viendo como una pluma y un tronco de árbol viajan a la misma velocidad en la corriente. La diferencia entre los cuerpos ligeros y los pesados en ambas corrientes es que si en el río se les interpone una roca el tronco la golpeará con más fuerza debido a su mayor masa, lo mismo que la herramienta golpeó el suelo lunar con más fuerza que la pluma.
Esto nos muestra también que no existe atracción universal sino que se trata de un empuje o arrastre por la corriente de entrada. El destino de las ondas o partículas causantes de la gravedad que penetra en los astros ha de ser necesariamente los núcleos de los átomos, porque los astros no están compuestos de otra cosa nada más que de átomos, y si la irradiación de los núcleos atómicos puede detectarse y la gravedad que llega hasta ellos no es detectable es porque se produce en forma de éter disuelto y no en ondas, las cuales se forman en la salida produciendo con sus sumas la continua e ininterrumpible irradiación de los astros.
Así tenemos en la entrada del circuito que configuran las partículas electromagnéticamente activas al éter disuelto, que es emitido o liberado en ondulantes chorros por los poros de las filtradoras partículas. La causa de la existencia de tal circuito podemos comprenderla si tomamos unas canicas con una mano y procedemos a comprimirlas ligeramente imitando la presión espacial. Las partículas de éter son o deben ser necesariamente sólidas. Con la presión veremos como no podemos retenerlas y la mayoría saldrán despedidas por los huecos (poros) que nuestra mano deja al no poder cerrar herméticamente.
Al estar el cosmos saturado, cuando unas partículas de éter salen por los poros de las integradas tras la formación de éstas tienden a dejar un vacío que es ocupado inmediatamente por otras partículas de éter abriéndose el circuito y haciendo que estas integradas sean así electromagnéticamente activas. Un circuito, o función, que ya no se cierra mientras existen los átomos que las partículas activas constituyen.
El calor facilita la fluencia del circuito universal, tanto más cuanto mayor se la temperatura en los átomos que existen en su mayoría en los astros fuera del cero absoluto del cosmos, y los que se dispersan en él ralentizan su funcionamiento, debido a que el calor dilata los poros permitiendo el paso de más éter y haciendo las ondas más fuertes.

12.- Atención lector a este párrafo. Las ondas se producen precisamente en este circuito a causa de la fricción entre la entrada de éter disuelto, y en sí por la saturación etérea del espacio, y la salida de los poros en chorros: la onda se forma en la misma salida porque las partículas y núcleos atómicos están rodeados de éter. Curioso y visiblemente lógico ¿no?.

13.-Cuanto más calientes y energéticas son las ondas más acortan sus ciclos y más hacen separarse a los átomos entre sí al chocar o friccionar mejor sus ondas enfrentadas. Cuando las ondas se hacen más rectas o estiradas y débiles menos friccionan entre sí y más y mejor pueden aproximarse los átomos, y también sucede igual en los astros. Esto sólo puede hacerlo un continuo circuito que nos hace ver mejor la existencia y la vital importancia del éter.

14.- Si colgamos una cintas de papel a un ventilador de techo al girar éste se curvarán porque van friccionando con el aire, exactamente lo mismo que podemos ver en las galaxias espirales, ya que sus brazos se curvan al ir friccionando con el éter. Si el éter no existiese los brazos serían rectos. Esto, además de mostrarnos también la existencia del éter, tampoco es ninguna coincidencia con los ejemplos que tenemos en los medios líquido y aéreo.

15.- Los astros calientes rotan por sí mismos, aunque necesitan ser arrastrados en el saturado espacio por el potente y rotador quasar central de la galaxia. Pero la rotación no se produce en los astros apagados y fríos. ¿A qué se debe esto?. Como he dicho antes las ondas débiles y más estiradas, que son las que emiten los astros fríos porque sus átomos también lo están, producen un menor efecto en todo aquello con lo que contactan y lo mismo sucede en su contacto continuo con el océano espacial. Una barca se moverá en el agua cuando sus remos posean una amplia pala, mientras que si se le corta la pala el remo no moverá la barca. Pero tampoco se moverá en el aire, o no será movido por él, un molinete sin aspas. Un continuo y fuerte flujo por toda la esfera del astro lanzado a millones de kilómetros de distancia de él funciona como las aspas del molino y como la pala del remo. Esto no es una coincidencia y además nos hace ver un poco mejor la necesaria existencia del éter cósmico.

16.- Debe revisarse la fija idea de que las naves espaciales se mueven con los gases de sus motores en el vacío, porque sí hubiese vacío la expansión de los gases harían menos efecto sobre él y las naves que la tranquila salida del humo de un cigarrillo sobre éste y el aire, y si no hay vacío significa que el trabajo de apoyo en la expansión de los gases lo está haciendo el éter, como el aire y el agua hacen el apoyo de las hélices de las naves que se mueven en estos medios, sin que fuese ninguna coincidencia que también las naves espaciales no se muevan en el absoluto vacío sino en un medio que también utilicen de apoyo.
Observe mejor el científico y el ingeniero en astronáutica o cosmonáutica el trabajo que realiza tras los motores a reacción el freno por inversión de la dirección del flujo y como lo realiza, y si realmente el medio tiene algo que decir. Este freno, al igual que los reactores y al contrario que los aviones de hélices, funciona lo mismo o mejor en ausencia de atmósfera (donde sólo hay éter) porque los gases hacen efecto de impulsión o de sujeción contra el medio externo con el que chocan según se expulsen en sentido opuesto o favorable al de la marcha.

Admitir o negar esto es una cuestión de intelección, creyendo que a la expansión de los gases no le es preciso un medio externo y que basta con su salida para que la nave se mueva en el vacío, y también que si soltamos un globo bien hinchado de aire con su boca abierta se moverá en el vacío por la misma expansión del aire comprimido en él, o por el contrario que los gases no ejercerán una reacción retroactiva de empuje si no chocan con un medio externo y que el globo se mueve al chocar su aire saliente con el éter. El que cree en el primer caso debe opinar que quien cree lo contrario es porque no comprende, mientras que éste opina igual de quien considera que las naves se mueven en el vacío cuando está convencido de que en el vacío no podría moverse nada, que las naves en él junto con sus gases no podrían apoyarse en nada para desplazarse y que si lo hacen en el espacio cósmico es porque no está vacío.

Los cohetes espaciales necesitan una velocidad de cuarenta mil km/h. para salir de la zona de máxima gravedad de la Tierra porque se desplazan contra la corriente de éter que fluye hacia ella, y deben emitir muchos gases para poder apoyarse en el flujo, como cuando nosotros nadamos contra corriente hemos de dar muchas y fuertes brazadas, y por el contrario basta con dejarse a merced de la corriente para ser arrastrado por ella; por eso empiezan a caer los objetos desde cierta altura en que comienza a formarse la corriente etérea y más aún cuando se densifica e intensifica.

He tenido que soportar burlas socarronas y calificaciones de disparate a mis afirmaciones sobre el ejemplo anterior del movimiento de las naves en un medio etéreo y no en el vacío, cuando el verdadero disparate está en lo que la ciencia sostiene. Algún día se me dará la razón en esto y en muchas cosas más. Es curioso como el error se ríe de la verdad, incluso despectivamente, y yo que estoy plenamente seguro de lo que digo he comprendido con estas negaciones a mis conjeturas por qué no se han visto tantas evidencias visibles y no se ha descubierto por deducción lógica la realidad universal tanto en el micro como en el macrocosmos.

El entendimiento humano evoluciona en el tiempo y no puede ver lo que sin duda verá milenios después cuando se ha desarrollado un poco más, y negará todo aquello que no entiende calificándolo de incierto, si es que se digna concluir la lectura de lo que está leyendo y considerando un disparate. Esta es la eterna lucha entre el erróneo e imperfecto inmovilismo, que nada puede explicar racionalmente, y la evolutiva búsqueda de la verdad y la perfección que podemos ver en diversos pasajes de la historia, como, por ejemplo, entre Galileo Galilei y la iglesia, entre Charles Darwin y la aristocracia y también la iglesia, entre Miguel Servet y el gremio médico y la iglesia, entre Giordano Bruno y la iglesia, etc. Todos ellos tenían razón pero entonces no bastaba con el desprecio y la ignoración sino que las nuevas ideas podían llevar a su creador o defensor a la muerte, como sucedió en los dos últimos casos.

Para el intelecto avanzado la cosmonavegación por gases es una de las mejores pruebas de la existencia de un medio etéreo en el espacio cósmico, porque comprende que una nave junto con sus gases sería un sistema totalmente aislado en el vacío sin apoyo alguno para avanzar por muchos y rápidos gases que emitiese, igual que si nos suspendiesen a nosotros de una cuerda por la parte de atrás de la cintura y quedásemos boca abajo moviendo brazos y piernas sin efecto alguno, pareciendo nuestro intento el de nadar en un medio líquido inexistente o vacío de él. Pero podemos ver como el éter nos está respondiendo en todo, o al menos a mí y a quien entienda y admita lo que aquí expongo, porque va encajando nuestro puzzle desde el principio, y si el éter existe, como así es, me concede la razón en esta idea y también en las demás.
17.- Como al penetrar a un edificio no se abre sólo la puerta de entrada, aunque ya hemos abierto varias de este edificio universal, nos encontramos con otras que nos explican otras incógnitas, como la velocidad de la luz, la cual tiene su origen y fuente principal en la continua fluencia de éter hacia los núcleos atómicos y hacia los electrones, mientras que toda la proveniente de otras fuentes, como la luz de una linterna o la de un fuego es adicional a la corriente base.
Si al dique de un embalse le abrimos una espita emitirá un fino y fuerte chorro y esto es lo que sucede con los poros de las partículas electromagnéticamen- te activas, y nada puede haber con más presión y fuerza que el océano cósmico para hacer surgir a las ondas a 300.000 km/s, además de las ondas que las partículas absorben y devuelven, como las de la luz procedente de otras fuentes.

18.-La existencia del éter nos da respuesta también al origen de la energía solar porque proviene de él y no de la supuesta fusión nuclear (de esto se alegrarán sus detractores), que si no se produce en la también caliente Tierra ni en masas pequeñas como las de los satélites calientes de Júpiter tampoco se produce en el Sol, ya que además es imposible de manera natural.

19.-Nos explica también que gravitación no significa gravedad, porque si dependiese sólo de esta fuerza las masas menores se precipitarían sobre las mayores. En la gravitación universal intervienen las dos fuerzas de entrada/salida del circuito atrayendo o arrastrando una y sujetando o repeliendo la otra manteniendo así el equilibrio universal entre astros orbitantes y orbitados y entre núcleo atómico y electrones: así gravitación en este movimiento de circunvolución de las masas menores y mayores es equilibrio orbital. Pero no es tampoco ninguna coincidencia que este circuito se componga de entrada/salida y que los astros orbitantes estén en equilibrio a causa de dos fuerzas opuestas.

20.-Aquí nos topamos también con la inexistencia de polaridades de carga puesto que todo se encierra en la sencilla respuesta de que la polaridad positiva la causa la entrada (atracción entre masas) y la negativa la salida (repulsión entre irradiaciones), lo cual no es una coincidencia aunque no coincida con las polaridades según se conocen, pero la ciencia no puede responder a la causa de las cargas y las polaridades, diciendo en su última conclusión que todas las masas se atraen y todas las cargas se repelen y que ignoran por qué. No puede negarse que la repulsión se debe a estas irradiaciones puesto que cuanto más se calientan los átomos más cortas se hacen sus ondas y más impenetrables aumentando las esferas de influencia de sus masas emisoras. La cantidad de éter en forma de ondas de la salida es exactamente igual a la disuelta de la entrada, porque todo el éter que entra debe salir, siendo por ello iguales las ecuaciones de Newton y de Coulomb.

21.- La existencia de este circuito nos explica todavía más, porque nos quedan las cuatro supuestas fuerzas de la naturaleza. Si ya he dicho que la única fuerza de unión universal está en la entrada de este circuito que se hace mayor con el aumento de la masa y que la única fuerza de repulsión está en la salida que impide que unas masas se aproximen a otras, ya que las que están unidas como los nucleones es porque han surgido juntas -y el cómo no lo explico aquí-, tenemos que no existen cuatro fuerzas sino dos porque una de ellas, que es la fuerza fuerte, pertenece, como ya he dicho, a la gravedad, y la fuerza débil no existe como fuerza natural sino que sólo es la consecuencia de la desintegración lenta o radiactiva de las partículas.

22.-La fuerza fuerte es la centésima parte del campo de gravedad en toda la esfera de influencia de partículas, núcleos atómicos y astros, y se corresponde con el campo de máxima gravedad de la Tierra, desde donde caen los objetos, siendo esta zona la que causa la fuerza fuerte de unión entre las partículas y la que permite que nosotros nos movamos pegados a la superficie terrestre. Tampoco esto es casualidad.

23.-La esferización de las masas la produce la misma gravedad como corriente de entrada, y ello es muy fácil de comprobar introduciendo una pajita hueca de aspirar los refrescos en un recipiente que llenemos de liquido poblado de grumos, cuya densidad no permita su asolado ni su flotabilidad sino su reparto por todo el líquido; veremos como al aspirar los grumos viajan hasta la boca de absorción de la pajita o tubo formando una masa más o menos esférica, y sin que sea esto otra coincidencia. Ambas corrientes, ésta y la de gravedad, arrastran a todas las masas hacia la mayor a que se dirigen por su mayor caudal de absorción, como el agua de un lavabo arrastra hacia el agujero todo aquello que flote sobre ella.

24.- También podemos comprobar la forma en que actúa la gravedad como corriente aproximando la mano a la boca de aspiración de una aspiradora, viendo como el efecto de fuerza fuerte se produce repentinamente cuando la mano está próxima a la boca de aspiración. Esto tampoco es una simple coincidencia. Michelson y Morley, y el mismo Einstein, ignoraban que la Tierra no arrastra al éter sino que lo absorbe por toda su esfera y por ello en todas direcciones en que lancen la ondas lumínicas tendrán el mismo resultado.

25.-Como ya dije anteriormente la existencia del éter explica también la formación de los quasars y la de las estrellas, y explica lo que son los agujeros negros, que debe entender el lector que es más fácil que se formen en un océano móvil de éter que en el vacío, igual que el agua puede formar remolinos y el aire tornados, sin que tampoco se trate de otra coincidencia.

26.- Y también explica la naturaleza de la energía en la que la masa se transforma, ya que el indetectable éter es la energía en que se convierten los neutrones desintegrados en las centrales nucleares y en los laboratorios de física de partículas, porque el éter cósmico es la despensa material del universo. Asombresé querido lector pero mire los resultados hasta aquí.

27. - No es coincidencia que los físicos puedan transformar energía indetectable en partículas, sacándolas, como ellos dicen, de la nada, porque la nada nada puede generar. Esta nada es el océano etéreo que nos envuelve e impregna a todos los cuerpos del universo.

28.- Por ello no es ninguna coincidencia que los electrones impulsados en los aceleradores aumenten de masa, siendo debido a que al viajar tan deprisa van chocando contra el éter existente que todo lo satura y que absorben forzadamente haciéndoles engordar. No podría una partícula o cualquier otro cuerpo aumentar de masa en el vacío porque no se puede sacar masa de donde no hay materia básica o éter.

29.-Como tampoco lo es la radiación extraordinaria, llamada radiación sincrotrón, que emiten los electrones acelerados debido a la absorción forzada y en medida superior a la de su función normal de entrada/salida de éter en y de su interior.

30.- Ni es casualidad que las partículas se comporten como ondas, especialmente al ser aceleradas, precisamente porque van chocando y friccionando con el éter.

31.- Y es lógico que la masa se constituya con formas siempre menores. Esto se debe a que tampoco es una coincidencia que la evolución vaya de menor a mayor en cuanto a masa y en cuanto a complejidad y que exista la forma o partícula uno de donde todo parte.

32.-Porque sería algo así como si nosotros tuviésemos que sumar prescindiendo del número uno, que si existe como número base y origina a todos los demás números es porque ocurre lo mismo en la evolución, sin que esto sea también una coincidencia sino una ley universal.
Cuando Darwin dio a conocer su teoría evolucionista armó un escándalo debido a que la gente no podía creer que el ser humano descendiese de los animales, siendo obvio que las constantes de la evolución se van repitiendo hasta nosotros, como el cuerpo, la cabeza, las extremidades, los órganos externos e internos, lo mismo que sucede con las partículas, átomos y astros. A veces tenemos las cosas delante de los ojos y no podemos verlas porque nos han enseñado otras distintas.

33.- Esto, además de hacernos ver mejor la ley de la integración, nos dice también, y sin que sea coincidencia, que si, tras las sumas, modificaciones y perfecciones de la evolución, nosotros somos la forma más compleja también debe existir la más simple que es la partícula UNO o de éter.

34.-Todo se forma de una función básica que se va haciendo más compleja en el tiempo desde las partículas hasta nosotros y esta función no es otra cosa que es este circuito de entrada/salida. Y por ello todos los cuerpos funcionan movidos por lo que denomino la función vital, universal o motora que es este circuito: las partículas, los átomos, los astros, las moléculas, las células y nosotros, y también funcionan así las bombas hidráulicas, los motores de explosión y eléctricos, las bombillas, las estufas, el corazón, nuestra nutrición, etc., sin que sea esto una coincidencia. Y también la informática tiene su base en un binario de opuestos consistente en un flujo con direcciones opuestas similar a la función universal de entrada/salida.

35.- No es una coincidencia que todo en la evolución dependa de la absoluta simplicidad del espacio, del tiempo, de la partícula de éter como materia base y de su básica memoria, porque el éter posee también una mínima memoria en un código binario de opuestos en el cero absoluto en el que se contrae y en el calor por el cual se dilata y se pega a las demás pudiendo así iniciar la evolución, igual que la tiene la materia, que si la tiene es por herencia de la partícula de éter por estar compuesta de él. También antes he dicho que los átomos ralentizan su función motora o universal en el cero absoluto y la aceleran y aumentan con el calor.

Y no es coincidencia que las masas, funciones y características de las integraciones hasta nosotros provengan de los agentes mencionados y de lo que sucede en el comienzo de la evolución, y de la función universal que en él se origina: como espacios, tiempos, movimientos, masas, campos, temperaturas, memorias. etc. La memoria podemos percibirla visualmente en la materia porque todos los elementos nos muestran sus características, como pesos, densidades, puntos de fusión, colores, etc. Esto es memoria intrínseca en y de toda la materia que se va haciendo compleja, convirtiéndose en supermemoria en las moléculas, como los ácidos nucleicos, y en inteligencia en las células y en nosotros, hechos por las células. Explico dónde y cómo se inicia la evolución y todo el proceso hasta las estrellas en mi obra Teorema del Todo (ver el web EL UNIVERSO DESCIFRADO).

Vemos como todo se mueve y que las formas más complejas dependen del movimiento de las mas simples. Y vemos como todo lo que existe depende totalmente de la existencia de las formas más simples que lo integran. Y como la complejidad depende y está compuesta por la simplicidad, y también sucede esto con la temperatura, con el espacio, etc. El espacio que ocupa nuestro cuerpo está dentro del espacio de la Tierra y de su superficie que está dentro del espacio del sistema solar, que a su vez tiene un espacio en la galaxia la cual ocupa una parte de espacio del cosmos.

36.-Quizá he introducido demasiado en esta página para que pueda ser bien asimilado y admitido de pronto por algunos lectores, y lo que hago con ello es causar un total rechazo por incomprensión o por escepticismo como efecto contrario al que pretendo que es la reflexión lenta de lo aquí expuesto. Pero para quien lo haya captado sin necesidad de reflexionar le sugiero que se pregunte si existe alguna otra solución, diferente a la mía, que explique ella sola todas las incógnitas de la ciencia, y si puede dudarse de su plena veracidad cuando realmente las explica todas con detalle y precisión resolutivas (al contrario que la Relatividad y el Big Bang) aunque sea en tan corto espacio, porque la verdad necesita muy poco espacio para ser explicada nítidamente, al contrario que lo que no contiene verdad. Y, además, se deja exponer con la sencillez que la verdad requiere. Todo esto tampoco es una coincidencia, que enumero también incluyendo en el párrafo la simplicidad de la verdad y el corto espacio para ser explicada. Pero lo que más me interesa es que el lector observe la vital necesidad del éter cósmico y los enigmas que con él pueden ser explicados y enlazados.

Sería absurdo pensar que el continuo flujo que emiten las partículas procede de las supuestas y no encontradas ondas gravitatorias, y también la gravedad considerada para este supuesto en los astros y no en las partículas de sus átomos, y sería como admitir que un solo astro que hubiese en todo el cosmos carecería de gravedad al no recibir las ondas gravitatorias de otros astros, y también que cada astro recibe y emite tales ondas a modo de apoyo mutuo para poder disfrutar de sus campos de fuerza. Esto no sólo no es así sino que además no lo explica todo como lo hace el éter cósmico, ya que nos responde a la formación de agujeros o torbellinos en un océano espacial, al movimiento de las galaxias que no podrían moverse en el vacío, a la formación de la masa y a la naturaleza de la energía por ser el océano cósmico de éter de donde surge, a donde regresa y en lo que se convierte toda integración material, al aumento de masa de los electrones acelerados y su irradiación extra, a las causas de la gravedad y de la irradiación estelar y planetaria, atómica, etc. Y si el éter puede explicarlo todo nítida y sencillamente, y así lo he hecho saber a algunos científicos, ¿POR QUÉ ESE EMPEÑO EN SEGUIR NEGÁNDOLO?.

Hay quien me ha escrito diciéndome que el éter sólo está en mi imaginación, pero piense el lector que el inagotable campo eléctrico del núcleo del átomo, el cual fluye hacia el exterior por toda su enorme esfera de influencia no puede proceder de una simple e inagotable carga. La electricidad de este campo está formada por ondas en constante fluencia, porque la electricidad activa es debida precisamente a la continua movilidad de aquello que la origina, y hay núcleos atómicos que pueden vivir en las grandes estrellas más de cincuenta mil millones de años. ¿De donde se nutren para poder emitir con tanta fuerza, cantidad y continuidad?. Solamente pueden hacerlo de algo que los rodee e impregne, lo mismo que nosotros aspiramos el aire que nos rodea y envuelve y los peces el agua.
Este campo es el que separa a los átomos, como ocurre con los de las moléculas del agua en la vaporización, sólo con que el ambiente esté muy cálido, E INCLUSO A LA SOMBRA, lo cual sucede porque el éter omnipresente está más caliente (sus partículas más excitadas) y al penetrar en las partículas elementales hacen aumentar de tamaño (dilatan) sus poros que emiten unos chorros (ondas) más gruesos y fuertes friccionando más contra el éter entrante y presente y acortando sus ondulantes ciclos y chocando mejor con las ondas provenientes de los electrones y de otros átomos separándolos. Cuando el ambiente es frío las partículas de éter penetran en las elementales más serenas y menos laxadas, y las ondas salientes reducen su tamaño y fuerza (como el chorro de nuestra manguera a voluntad), estiran sus ciclos y el agua en lugar de vaporizarse se vuelve hielo, porque sus átomos se han aproximado al estirar y debilitar sus ondas.

He aquí otra evidencia: La iluminación de una bicicleta está compuesta por un imán, por una bobina que capta la corriente y por una bombilla que la consume. Podríamos estar toda nuestra vida y la de toda la humanidad haciendo lucir a esta bombilla sin que se agotase la energía. Ello es debido a que la atracción de un imán se produce por gravedad y el éter que absorbe lo convierte en líneas que penetran en la bobina saliendo ondulantes, calientes y luminosas por el filamento de la bombilla. No existe movimiento de electrones excitados como se cree porque LOS ELECTRONES NO PUEDEN VIAJAR NI MOVERSE A LA VELOCIDAD DE LA LUZ, y menos en y entre los átomos del material del conductor, y además deberían desintegrarse en el filamento, lo cual no sucede ni es posible. Tal velocidad sólo pueden alcanzarla las ondas-líneas electro-magnéticas.
Pero además la existencia del éter responde, como hemos visto, a todo.

No puedo evitar sonreír cuando leo titulares como, LA CIENCIA TRAS LA UNIFICACIÓN DE LA FUERZAS FUNDAMENTALES, o LA GRAVEDAD CUÁNTICA y otros similares. La comunidad científica en su mayoría se aferra a la absurda teoría del Big Bang y también a las ideas del genio Einstein sin percibir que son infantiles en su mayoría, como la contracción y la dilatación del espacio y del tiempo, cuando el primero como hueco es inalterable y el segundo no existe física o realmente, siendo sólo una consecuencia de la existencia del cosmos en su conjunto y del movimiento continuo de su etéreo y generador cuerpo, igual que nosotros originamos al existir un tiempo, porque así llamamos a la duración de nuestra existencia y a los movimientos y procesos, pero es algo más intangible e irreal aún que la imagen que generamos ante un espejo y por tanto no puede ser alterado porque no existe. Los relojes y los cuerpos vivos son máquinas a las que sí afecta la gravedad, pero por ello no hay que considerar al absoluto tiempo según el efecto de la gravedad sobre los relojes ya que esto es ridículo. A Einstein, que creía entenderlo todo y se consideraba un privilegiado observador, le faltaba capacidad intelectiva para poder entender la realidad y por ello no pudo conseguirlo y le faltó mucho por ver.

Es curioso como niega la existencia del éter cósmico dejando al espacio vacío y en cambio asegura que los astros influyen en él y lo curvan con su gravedad, describiendo al espacio como un colchón en donde los astros hacen hoyos en relación a su masa. Aquí este ilusionista de la ciencia incurre en una contradicción también infantil atentando contra las leyes de la física puesto que un espacio vacío sin cuerpo y tejido algunos es imposible que se curve, y para "poder hacerlo" necesitaría unas partículas propias que además estuviesen conectadas entre sí como lo están los alambres y muelles del colchón porque el espacio no puede llenarse con el producto de las emisiones de los astros, y aunque se llenase totalmente habría que reflexionar sobre cómo puede curvarse un hueco.

Para comprobar si hay verdad en lo expuesto propongo al lector que se haya sentido intrigado por la lectura, que vuelva a repasarla y que escriba del número 1 al 36 en un papel, concediendo un sí o un no a todos los números correspondientes a aquellas coincidencias y respuestas que considere correctas e incorrectas o lógicas e ilógicas, porque las sumas de síes y noes le darán el resultado con el error general o con el acierto.