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La Ciencia y Dios



  1. Resumen
  2. Introducción
  3. Contenido
  4. Conclusión
  5. Bibliografía 
Resumen

En este trabajo se reflexiona sobre el contenido y alcance de
la ciencia. Asimismo se reflexiona también sobre si la ciencia es capaz de mostrar algunos escenarios que puedan sugerir a ciertas personas, la existencia de Dios o bien su inexistencia.
En relación a la primera cuestión se analizan tres posibles escenarios: el principio antrópico; el problema de la existencia del individuo humano y por último la emergencia del universo.

La evolución de la ciencia en los últimos siglos ha ido formulando diversos paradigmas referentes a la realidad de nuestro Universo, y en todos ellos se ha planteado una cierta tensión dialéctica entre la ciencia y el concepto de Dios.

En las reflexiones que se realizan a continuación se plantean una serie de cuestiones que quizás resulten de interés al lector.

La Ciencia en los últimos cuatrocientos años ha experimentado un desarrollo y éxito extraordinario, lo que es evidente para todos nosotros, pero ello no debe llevarnos al extremo de considerar que la Ciencia sea capaz de explicarlo todo. La verdad es que hoy en día hay muchas más cosas inexplicadas que explicadas y que además se observa que a medida que la Ciencia da un paso adelante y explica algo, surgen inmediatamente nuevas incógnitas en un camino sin fin.

Por otra parte tenemos que reconocer que la Ciencia es un conjunto de teorías parciales a las que todo científico considera como “ciertas, en el presente estado de nuestros conocimientos, pero está dispuesto a considerarlas falsas si nuevos conocimientos así lo demostrasen”. Vemos pues que todas las teorías científicas no son sólo parciales sino también falibles. Surge así la pregunta si esto es así por las limitaciones de nuestra mente y sentidos, o bien porque las propias manifestaciones de la realidad, sea esta la que sea, son en si mismas parciales y probabilísticas.

Como inciso indicaremos que el hecho de que una teoría se demuestre falsa y sea sustituida por otra, ello no quiere decir que no la sigamos usando, porque nos es útil, ya que la precisión de sus predicciones es suficiente para nuestras necesidades concretas, por ejemplo el hecho de que hoy consideramos falsa la mecánica clásica basada en las Leyes de Newton y correcta la mecánica cuántica, ello no impide que en muchos casos sigamos utilizando la mecánica clásica.

Después de estos comentarios, pasaremos a efectuar algunas reflexiones sobre la Ciencia y el misterio de Dios.

La primera cuestión que se nos plantea es la existencia de Dios (no entramos a considerar lo que los seres humanos han entendido por este concepto). En relación a esta cuestión creo crucial lo señalado por Kant, que dijo que por la razón era imposible demostrar la existencia de Dios o viceversa demostrar su no existencia 6.

La imposibilidad de demostrar algunas cosas, no se da sólo en filosofía y en las cuestiones fundamentales, sino que se da también en un terreno mucho más próximo como es la Ciencia, así por ejemplo en las Matemáticas, que son la Ciencia más cierta de todas, existe el teorema de Gödel que demuestra que hay algunas proposiciones que son indecidibles, es decir que no podemos demostrar que sean ciertas, pero que tampoco podemos demostrar que no lo sean 4.

En consecuencia consideramos que la Ciencia como expresión de la razón humana se encuentra ante una cuestión sobre la que nunca podrá demostrar nada. Ahora bien ¿puede la Ciencia aportarnos algo al respeto? Pues quizá sí, ya que
la propia Ciencia plantea situaciones que pueden resultar sugerentes para algunas personas.

Veamos dos posiciones posibles:

1) En primer lugar podemos preguntarnos si la Ciencia produce casos que sugieran la no existencia de Dios.

La historia de la Ciencia nos muestra que lo que ha hecho, con notable éxito, es demostrar que determinados fenómenos de la Naturaleza, pueden explicarse perfectamente por causas naturales y que no precisan causas sobrenaturales que los originen, tal como se pensaba frecuentemente en la Antigüedad, por ejemplo las tormentas, epidemias, catástrofes, etc. se atribuían a la acción de los dioses y hoy se explican por causas naturales.

Ahora bien que muchos fenómenos naturales se expliquen sin recurrir a intervenciones divinas, de ningún modo presupone la sugerencia de la no existencia de Dios, sino simplemente nos dice que no es necesaria su intervención directa en los hechos.

Veamos un caso que creo puede ser ilustrativo y es el de Stephen Hawking 5, prestigioso científico y divulgador, que  se ha declarado como ateo. Veamos la explicación del asunto en su libro “El gran Diseño” que por cierto creo es claro e interesante, pero en mi opinión, su posición ideológica se manifiesta en algunos de sus planteamientos. Entre otras cuestiones en el libro expresa el llamado “principio antrópico”, que mostraremos con algo más de extensión más adelante; explica el autor que para que nosotros estemos aquí tienen que producirse una serie de coincidencias altamente improbables cada una de ellas y prácticamente imposibles en su conjunto, lo que podría conducir a muchas personas a pensar en la necesidad de una intervención divina, para que todo eso se produzca.

Pero dice Hawking, creo que por una posición ideológica, que la respuesta está en
la teoría M o teoría del Todo, con la que no se precisa la intervención de Dios. Pero ocurre que esta teoría no es tal, se trata de una simple hipótesis, pues no hay prueba experimental alguna de ella, además no es una teoría que lo explique todo, es una teoría parcial que se refiere tan solo a la unificación de las cuatro fuerzas físicas fundamentales y que no abarca (porque creo es imposible) todos los aspectos de la realidad, sea esta lo que sea, por ejemplo no integra en su construcción una magnitud como la información que hoy se considera por algunos que es tan importante como el concepto de energía. Además, al parecer, esta teoría se apoya en la interpretación de Feynman de la mecánica cuántica, pero ocurre que la mecánica cuántica es una formulación matemática que parece cierta, en el sentido antes indicado, pues sus predicciones son todas correctas, hasta el momento, pero el problema está en la interpretación del significado de dichas ecuaciones y ahí resulta que estamos ante una teoría particularmente enigmática, existiendo más de diez interpretaciones distintas principales 7 y muchas otras secundarias, no siendo la de Feynman precisamente la más generalmente aceptada.

Para terminar este apartado haremos un inciso para comentar el hecho de que hay muchos científicos con posiciones ideológicas agnósticas, es decir que no saben si Dios existe o no, lo cual es perfectamente comprensible si se considera que la Ciencia se ha opuesto desde siempre a intervenciones sobrenaturales, tratando de explicar los fenómenos de la Naturaleza en base a causas naturales.

2) Veamos ahora el planteamiento de si la Ciencia presenta casos que puedan sugerir la existencia de Dios.

En lo que expondremos a continuación nos basamos en teorías científicas generalmente aceptadas en la actualidad, que evidentemente, como todas las teorías científicas, pueden ser modificadas o sustituidas en un futuro, pero nosotros nos basaremos en lo que hoy hay encima de
la mesa. Creemos que si en el futuro se modificaran, aparecerían en ese momento otras sugerencias en base a los nuevos planteamientos.

Veamos a continuación algunos de los planteamientos que a algunas personas les pudiera sugerir (nunca demostrar) la existencia de Dios.

a) Principio antrópico: este principio científico nos dice que el hecho de que existan los seres humanos impone restricciones a lo que es posible no solo en nuestro entorno sino en la forma y contenido de las propias leyes de la Naturaleza 5.
           
Expongamos lo anterior de una forma distinta pero que creo es más clara; nos dice que para que existamos los seres humanos es preciso que se de una larga cadena de “felices coincidencias”. Empezamos por las leyes de la Naturaleza en nuestro Universo, estas tienen que ser enormemente específicas, es decir que pequeñas variaciones en ellas nos conducirían a Universos radicalmente distintos al nuestro en los que no sería posible la vida, al menos tal como nosotros la conocemos, así por ejemplo si variase de tan solo un 0,5 por ciento la intensidad de la fuerza nuclear fuerte no existiría el carbono, pieza clave en
la vida. Si la fuerza nuclear débil fuera mucho más débil de lo que es, todo el hidrógeno del Universo primitivo se habría convertido en helio y no habría estrellas como las que conocemos. Si fuera mucho más fuerte no existirían las supernovas, tan necesarias para  crear y expulsar los átomos pesados que necesitan los planetas para producir vida.

Si los protones fueran un 0,2 por 100 más pesados decaerían en neutrones y desestabilizaran los átomos. Si la suma de las masas de los tipos de  quarks que constituyen un protón se modificaran en tan solo un 10 por 100, la abundancia de los núcleos atómicos estables de que estamos formados sería mucho menor. De hecho la suma de las masas de esos quarks parece optimizada para la existencia del mayor número posible de núcleos estables.

Si para que pueda surgir la vida, se necesita que un planeta exista al menos unos cuantos millones de años en órbitas estables alrededor de su estrella, el número de dimensiones del espacio también queda fijado por la existencia del ser humano.

En efecto, según la ley de la gravitación universal, las órbitas elípticas estables, solo son posibles en espacios de tres dimensiones, como en nuestro Universo. Las órbitas circulares son posibles con otro número de dimensiones, pero entonces resultan inestables. Para cualquier número de dimensiones espaciales excepto tres, perturbaciones pequeñas, como las que se producen por la atracción de los otros planetas del sistema solar, conduce a órbitas inestables, y producirían la expulsión de nuestro planeta de una órbita circular haciendo que caiga en espiral hacia el Sol, con lo que nos abrasaríamos o bien se escapase de él también en espiral, con lo que nos helaríamos.

Por otra parte, en más de tres dimensiones la fuerza gravitatoria cae rápidamente de forma tal que el Sol, no podría existir en estado estable, con su presión interna, por las reacciones termonucleares, equilibrando la compresión de la gravedad, ello significa que o bien el Sol explotaría rápidamente o bien se colapsaría en su agujero negro; siendo cualquiera de las posibilidades incompatible con la vida.

Si de las leyes de la naturaleza del Universo pasamos al Sistema Solar, también vemos que es extremadamente singular, de tal forma que no podrían existir planetas habitables como la Tierra, si el Sistema Solar fuera binario o con más soles, que es lo habitual en el Universo, pues las órbitas posibles, en un sistema de dos soles por ejemplo, son básicamente tres y ninguna de ellas permitirá un clima hospitalario así en algunas estaciones sería demasiado calido y en otras demasiado frío para la vida.

Si las orbitas de los planetas, fueran circulares ya hemos visto que serían inestables, pero aun siendo elípticas su excentricidad debe de ser pequeña, como lo es en el caso de la Tierra que es de solo un 2 por 100, lo que junto a la inclinación del eje del planeta permite unos patrones estacionales del clima que son adecuados a la vida.

También hemos tenido suerte en relación con la masa del Sol y su distancia a la Tierra, ya que la masa de la estrella determina la cantidad de energía que libera. Las masas de las estrellas se sitúan en un intervalo de entre 100 veces más grandes o 100 veces más pequeñas que nuestro Sol y ello determinaría lo que se llama “zona habitable” de un sistema solar, es decir aquella estrecha región alrededor de la estrella en la que las temperaturas planetarias permiten la existencia de agua líquida, imprescindible para
la vida. También ahí hemos sido afortunados pues la Tierra está precisamente en esa “zona habitable”.

Luego el propio planeta Tierra es sumamente singular, pues posee agua líquida imprescindible para la vida, una atmósfera rica en oxígeno y con una composición adecuada, posee un campo magnético, a diferencia de otros planetas del Sistema solar, que protege a la vida de la radiación solar, es un planeta rocoso no gaseoso, con una gravedad y composición química también adecuada, etc., etc.

La evolución de la vida está también llena de “felices coincidencias”, empezando por la forma en que surgió la vida, que aunque desconocemos como fue, sí sabemos que surgió de una forma relativamente rápida, a escala geológica se entiende.

Luego se han producido unos hechos extremadamente improbables y sorprendentes, así la vida primordial era, anaerobia, es decir no utilizaba el oxígeno, pero en un momento determinado la vida produjo las algas azules o cianobacterias, que además de utilizar la energía solar para la fotosíntesis, producían oxígeno, y ello es algo realmente extraño pues el oxígeno es tóxico para la vida anaerobia y precisamente su aparición provocó probablemente la mayor catástrofe biológica que ha existido, ya que la vida primitiva casi desapareció por completo por esa causa, y surge inmediatamente la pregunta, ¿cómo pudo la vida producir algo, que al menos a corto plazo era funesto para ella?

El paso de la vida del mar a tierra firme es otro hecho sorprendente, ya que la tierra firme era estéril y no apta para la vida y tuvo que ser modificada por organismos y vegetales de origen marino para que pudiera ser habitable, especialmente por animales. Surge así otra pregunta ¿Por qué la vida salió de un medio idóneo para su desarrollo, como son los mares,  para colonizar y transformar un terreno estéril?

Si seguimos estudiando la evolución de la vida, vemos que las grandes extinciones marinas, de las que conocemos 5 y probablemente hubo varias decenas en toda la existencia de la vida, provocadas por caídas de meteoritos, erupciones volcánicas, cambios en la radiación solar, etc. jugaron también un papel decisivo, para que podamos existir los seres humanos sobre la Tierra, basta considerar al respecto el caso de la extinción de los dinosaurios que dio una oportunidad a los mamíferos, que probablemente no habrían tenido en caso contrario.

Para no hacer más larga la lista no entraremos en el detalle del proceso evolutivo de los seres vivos, que también parece estar orientado en un cierto sentido, produciéndose una sucesión de cambios que parecen conducir al ser humano, La impresión que quizás puedan causar la larga lista de “felices coincidencias”, es que para que toda esta cadena de hechos improbables se produzcan, no basta el azar, y puede sugerir a algunos la necesidad de creer en la intervención divina.

b) Existencia del individuo humano: Un planteamiento de la Ciencia sugerente se produce cuando esta, en su actual estado de conocimientos, parece demostrar que la probabilidad de ocurrencia de un determinado suceso es tan enormemente pequeña que en un Universo limitado como el nuestro, puede considerarse prácticamente imposible que ocurra, y sin embargo ocurre.

Cabe pensar que o bien nuevos conocimientos permitirán explicar en el futuro tal suceso o bien que interviene algo ajeno a la Ciencia.

Pongamos un ejemplo de lo anterior, que consiste en el problema de la existencia del individuo humano , problema que ha sido expuesto por diversos autores7 y que trataremos de exponer a continuación de forma clara. El hecho de mi existencia (ruego al lector que perdone el ponerme en primera persona pero es a afectos de claridad expositiva) aquí y ahora es prácticamente imposible según la Ciencia, y sin embargo aquí estoy. En efecto, la Biología nos dice que para que yo exista, es necesario que un determinado óvulo de mi madre se haya unido a un determinado espermatozoide de mi padre, si este hecho no ocurre, yo no puedo existir, y si se unen cualesquiera otros surgirá un hermano o hermana míos, pero no yo (no consideramos casos particulares como pueden ser los gemelos idénticos, clones, etc.).

La Ciencia de la Estadística nos permite calcular la probabilidad de ocurrencia de este suceso y resulta que en el caso más favorable se sitúa en el orden de millonésimas. Pero es que además para que esta unión pueda producirse es preciso que existan mi padre y mi madre, cuya probabilidad sería del mismo orden y la conjunta el producto de las mismas, lo que rápidamente, por poco que nos remontemos en las generaciones, llegaremos a probabilidades de ocurrencia del suceso que son fantásticamente reducidas. Pero resulta que contra toda probabilidad yo estoy aquí ¿Cómo explicar esto? Pues no lo se, pero una sugerencia que quizás pueda surgir es que ha intervenido una Voluntad infinita, que aplicada a una posibilidad prácticamente nula, la ha convertido en algo real y cierto.

c) Origen del Universo: Otra situación sugerente puede darse cuando tratamos de investigar los límites de la Ciencia.

Los científicos suelen definir unos límites al objeto de estudio de su rama de la Ciencia y consideran que lo que está fuera de esos límites es o bien objeto de estudio de otras ramas de la ciencia o bien lo es de la Filosofía.

Así cuando los físicos estudian la realidad de nuestro Universo, suelen detenerse en las llamadas Leyes de la física o de la Naturaleza, a las que consideran como dadas y a partir de ellas se está “off limits” de la física 2.

No obstante la curiosidad científica empuja a algunos a investigar esos límites e incluso tratan de ir más lejos, planteándose preguntas como ¿las Leyes de la física son realmente permanentes, inmutables, etc.? ¿Existe una realidad subyacente a las mismas? ¿Por qué las Leyes de la física de nuestro Universo son tan enormemente específicas y por ello improbables? etc.

Veamos un ejemplo: La Ciencia se ha planteado cual es el origen de nuestro Universo, existiendo diversas hipótesis al respecto (Multi-universo, expansión-contracción, etc.) pero que carecen de comprobación experimental, que yo sepa, por lo que de momento siguen a nivel de meras hipótesis. La teoría generalmente aceptada en la comunidad científica es
la del Big Bang, que cuenta con sólidas pruebas experimentadas5.  A saber:

a) Alejamiento de las galaxias: en la década de 1920, Hubble realizó observaciones en el Telescopio del Monte Wilson, en las que se comprobaba que la luz que emiten las galaxias indicaba que prácticamente todas ellas se están alejando de nosotros y concluyó que el Universo se estaba expandiendo. Si esto era así el Universo era más pequeño en el pasado y continuando marcha atrás, toda la materia y la energía había estado concentrada hace unos trece mil setecientos millones de años en una pequeña región del espacio y si retrocedemos lo suficiente debió haber habido un instante en que todo empezó, el suceso que conocemos actualmente como Big Bang o gran explosión.

b) Radiación de fondo: en 1965 se descubrió un tenue fondo de microondas que llena todo el espacio. Esta radiación de fondo es la radiación que queda del Universo primitivo, muy caliente y denso que había existido poco después del Big Bang.

c) Otros indicios: que sostienen la imagen del Big Bang de un Universo primitivo diminuto y muy caliente, en el que se crearon los átomos de hidrógeno, y por reacciones de fusión helio, en un 23% y trazas de litio y berilio (todos los elementos más pesados han sido formados en el interior de las estrellas). El calculo de la teoría está en buen acuerdo con las cantidades que efectivamente se ha comprobado que existen de helio, litio y berilio.

Evidentemente como toda teoría científica puede que sea modificada o sustituida por otra teoría que surja de nuevos conocimientos, pero hoy por hoy es lo que tenemos.

¿Qué nos dice esta teoría? Expuesta de forma muy esquemática dice que un punto que llamamos singularidad (que no sabemos lo que es) en un momento dado explotó (por causas que se desconocen) dando lugar a nuestro Universo el cual está en expansión desde entonces. Dicho lo anterior de forma más clara, es que de la nada surgió en una explosión nuestro Universo. Esta concepción sugiere con fuerza, a mi entender, una imagen Wagneriana de un acto de creación de un Dios todo poderoso.

En base a las anteriores reflexiones creo que es arrogante y erróneo opinar que la Ciencia podrá en algún momento pronunciarse sobre la existencia o no de Dios. Es perfectamente comprensible la actitud agnóstica de muchos científicos y por último considero que
la propia Ciencia ofrece planteamientos que pueden sugerir a algunos, como es mi caso, la existencia de Dios.

1-    
Chancho Neve,
Jose Luis (2008) “Reflexiones sobre el Mundo y el Ser Humano” Huerga y Fierro
2-     Davies, Paul y otros (2010) “Information and the nature of reality” Cambridge. University press
3-     Greene Bryan (2003) “El Universo Elegante” Ed.Crítica
4-     Guzmán, Miguel de (2006) “Aventuras Matemáticas. Una ventana hacia el caos y otros episodios”. Ed.Pirámide.
5-     Hawking Stephen (2010) “El Gran Diseño”Ed.Crítica
6-     Kant Inmanuel (1996) “Crítica de la Razón Pura”Ed.Alfaguara
7-     Rosenblum Bruce y otro (2010) “El Enigma cuantico” Ed.Tusquets
8-     Vedral Vlatko (2010) “Descodificación de la Realidad” Biblioteca Burdan
 
Autor:
José Luis Chancho Neve
España. Madrid. Marzo 2012