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EL PROCESO DEL APRENDIZAJE

Pocos aprenden con eficacia, y, no es difícil hacerlo; pero pocos lo intentan. Muchos creen que el aprendizaje se obtiene automáticamente con sólo leer o escuchar. Sólo estudiamos por una razón: para aprender. Pero, casi toda la gente con pensamiento confuso "estudia" para cumplir con una tarea, para leer determinado número de páginas, o quizá para ocupar cierta cantidad de tiempo.

El objetivo debe ser el de obtener un determinado éxito mediante el aprendizaje. 

El aprendizaje consiste en adquirir nuevas formas para hacer las cosas o para satisfacer los deseos. El término aprendizaje es mucho más amplio que el vocablo condicionamiento, pues abarca desde el simple proceso del reflejo condicionado hasta la más compleja solución de problemas. En cambio, el condicionamiento se refiere sólo a una forma de aprendizaje, la que está basada en alguna de las modalidades de condicionamiento: clásico o instrumental. 

Tampoco el aprendizaje se corresponde punto a punto con el término ejecución. Pues el aprendizaje no es exactamente un cambio de conducta, sino más bien un cambio potencial de la conducta, que se hace real en la ejecución. La ejecución no es otra cosa que la transformación de lo aprendido en la conducta. 

Consecuentemente, la finalidad real del estudio es adquirir la capacidad de hacer algo nuevo, lograr entender algo, en vez de dar vuelta a cierto número de páginas. El aprendizaje consiste en adquirir nuevas formas para hacer las cosas o para satisfacer los deseos. Advierte la idea de hacer en esta definición. Una persona ha aprendido según la capacidad con que pueda realizar eficazmente cualquier cosa que necesite en su vida, y si logra, además, triunfar personalmente sin distinción de cuántos hechos conozca, y salvo que pueda emplearlos con eficacia para hacer su trabajo adecuadamente, vivir satisfecho y desempeñarse generalmente bien en la vida, no habrá aprendido nada valioso desde el punto de vista práctico. 

El aprendizaje es un proceso bien definido cuando se realiza de acuerdo con un número de principios y reglas.

De ahí que se consideran seis factores que facilitan el aprendizaje: 

1) Motivación: Quiere decir tener el deseo de hacer algo. Tienes motivación: a) si sabes exactamente lo que esperas obtener de tu estudio; b) si realmente te interesa lograrlo. 
Pare tener motivación al preparar una lección debes tener presente: 
Primero: determina con claridad en tu propia mente, lo que debes conseguir durante este período de trabajo, es decir, define "los objetivos" de trabajo. Segundo: contesta la pregunta ¿cómo me ha de ayudar en mi vida futura este material? Recuerda que el material no se incluye en el plan escolar de estudios sólo para llenar espacio o tiempo. La respuesta estará presente si tú la buscas. Relaciona siempre el material que estás estudiando con el trabajo que esperas realizar más tarde en tu vida. 

2) Concentración: Representa el enfoque total de tu atención, la potencia absoluta de tu mente sobre el material que estás tratando de aprender. Para concentrarte efectivamente en tu trabajo debes estar preparado para hacer ese trabajo. Debes estar motivado y haber desarrollado cierta clase de interés o de curiosidad respecto al material. El interés se presenta como una consecuencia del conocimiento. Si empiezas a aprender algo sobre un asunto, irás desarrollando cierto interés sobre él conforme aumenta tu conocimiento. Procura aislarte de los elementos físicos que puedan atraer tu atención. 

3) Actitud: Debe ser como la de un deportista que en el campo tiene que correr, girar, saltar, etc. La educación depende completamente de que tomes parte activa en los procesos de aprendizaje. El aprendizaje es directamente proporcional a la intensidad de la reacción que ofrezcas ante él y depende del vigor con que pongas tu mente a pensar y a trabajar efectivamente en las ideas que vas a aprender. Una forma de estimular la acción mental es tomar notas en la clase o en el momento de estar leyendo. Tomar notas es uno de los procedimientos ideales para conservar tu mente alerta y ocupada respecto a lo que tus ojos o tus oídos están percibiendo. El aprendizaje no se realizará si no hay una reacción mental de alguna clase hacia lo que se escucha o se lee. 

4) Organización: Debes conocer la organización de todo el material, la forma en que todo se reúne para formar una estructura completa. Si puedes comprender la idea básica de lo que se trata y los puntos principales que expone el autor o maestro, podrás seguir cada una de las ideas individuales y colocar cada una de las "piezas" de la información con mayor facilidad e inteligencia. Si conoces el todo, puedes decidir fácilmente en dónde encaja cada una de las partes que proporciona el maestro o el autor. 
Este procedimiento se conoce como método "del todo a la parte". Primero adquiere el concepto general de lo que vas a aprender y después de los detalles por medio de un estudio más concentrado. Los detalles adquieren significado cuando descubres la relación entre ellos y el tema como un todo. Por ello, debes permanecer constantemente atento cuando leas o escuches, para relacionar los detalles que el autor o el maestro te han proporcionado con la idea que previamente te habías formado de todo el tema. 

5) Comprensión: Es realmente la verdadera finalidad hacia la que conducen los cuatro factores anteriores. La actitud es necesaria porque la comprensión es la consecuencia del análisis y de la síntesis de los hechos e ideas. La organización es necesaria, pues uno debe percibir la relación que existe entre las partes de la información y los principios, antes que pueda comprenderse su significado e importancia. Motivación, actitud, organización y concentración pueden compararse con las cuatro patas de una mesa, en la cual la comprensión viene a ser la cubierta. 
La comprensión equivale al entendimiento, pues su propósito es penetrar en el significado, sacar deducciones, admitir las ventajas o razones para aprender, adquirir el sentido de algo. La comprensión consiste en asimilar, en adquirir el principio que se está explicando, en descubrir los conceptos básicos, en organizar la información y las ideas para que se transformen en conocimiento, en lugar de tener tan sólo una mezcla confusa de hechos, carente de todo método. 

6) Repetición: Para recordar una cosa, debemos repetirla. La materia estudiada quince minutos al día durante cuatro días, o aún quince minutos a la semana, durante cuatro semanas, probablemente se recuerde mucho mejor que la estudiada una hora y que nunca más vuelve a revisarse. Puedes "repasar" determinado material veinticinco veces sin aprenderlo. Para que la repetición sea provechosa debes aplicar los principios de motivación, concentración, actitud, organización y comprensión. Sólo poniendo en práctica estos principios, la repetición te permitirá aprender. La forma más eficaz de repaso consiste en recordar el material leído sobre un tema y en consultar el libro de texto o tus notas únicamente para confirmar el orden del material o para comprobar y complementar lo entendido.