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EL LECTOR INEFICIENTE

El lector ineficiente lee palabra por palabra. Centra sus ojos en cada palabra porque teme que si no absorbe todas y cada una de ellas va a perder algo. El lector ineficiente es por naturaleza muy detallista en todo lo que hace y siente que leyendo palabra por palabra va a sacar el máximo beneficio de lo que lee. Cree que leer despacio aumentará la comprensión y concentración. Desafortunadamente esto no es así. Su concentración se debilita pronto y pierde interés por lo que está leyendo. Este tipo de lectura se convierte en algo aburrido, tedioso, y los libros pasan a ser su mayor enemigo.

El lector ineficiente se concentra tanto en cada palabra que pierde las ideas y conceptos importantes que el autor busca transmitir. Se podría decir 'no ve el bosque' porque está muy ocupado en mirar 'los árboles'.

Los ejercicios de lectura veloz y búsqueda de ideas centrales ayudan al lector ineficiente a cambiar de hábitos y desarrollar mayores habilidades para la lectura. 

Aprenden rápidamente a buscar ideas importantes y detalles significativos, en vez de concentrarse en palabras individuales. Se divierten con la lectura y logran sus metas con eficiencia.

EL LECTOR EFICIENTE
El lector eficiente lee con un propósito en mente y ajusta su velocidad de lectura a ese propósito. SI está leyendo el diario para obtener una idea de los acontecimientos importantes del día, lo lee rápidamente. Busca lo más trascendente y omite detalles menores. Por otra parte, si está leyendo un manual técnico para aprender cómo manejar una computadora, disminuye la velocidad de lectura e incluso se detiene para comprobar lo que acaba de leer. Si bien el lector eficiente cambia su ritmo de lectura al cambiar de material, hay algo que nunca varía : la búsqueda de las ideas que le permiten alcanzar su propósito.

El lector eficiente no se concentra en palabras sueltas, lee grupos de palabras. Prioriza la comprensión y 'ataca' el material con un vigor que incrementa su concentración.

Si el texto es extenso, el lector eficiente divide el material de lectura y programa el tiempo. De esta manera concentra el esfuerzo y se automotiva para alcanzar una meta doble: leer durante el tiempo y la cantidad necesarios. Para el lector eficiente leer no es cansador, es una actividad que realiza con un objetivo variable que finalmente alcanza con éxito.