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EL ARTE DE LA ORATORIA

La oratoria es el arte de hablar elocuentemente, de persuadir y mover el ánimo de los que escuchan, mediante la palabra.

Timón, un antiguo autor griego, dijo que la elocuencia es la habilidad de conmover y convencer. 

Aquí usamos el término oratoria en su acepción y uso más amplio, no meramente el de hablar ante grandes auditorios, sino estableciéndolo como sinónimo de toda expresión oral.

Entre los grandes jefes que condujeron pueblos, o dejaron su impronta en la historia de la humanidad, ha habido algunos ciegos y algunos sordos; pero nunca ningún mudo.

Saber algo no es idéntico a saber decirlo. Ésta es la importancia de la comunicación oral.

Además, intentar transmitir lo que se sabe es la mejor manera de reflexionar sobre ello. Como decía Sherlock Holmes: "no hay nada que aclare tanto un caso como el exponérselo a otra persona..." 

Un buen discurso es un medio de servicio para los semejantes, y es una tarea ardua. 

Hay que reconocer que quien dice un discurso asume una gran responsabilidad. Al margen de otros aspectos, conviene tener presente que una charla de 30 minutos ante 200 personas desperdicia sólo 30 minutos del tiempo del orador; en cambio, arruina 100 horas de sus oyentes -o sea, más de cuatro días-, lo cual debería generar más responsabilidad de la que usualmente se advierte.