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EDUCAR PARA UN MUNDO INCIERTO

Experto en temas de conocimiento, el norteamericano Arthur Costa sugiere claves para ayudar a las futuras generaciones en la educación para la escuela y la vida, y describe los 16 hábitos de pensamiento que despliega la gente eficaz a la hora de resolver problemas Sin duda, el mundo actual es muy complejo y esa complejidad está pidiendo nuevas formas de pensar para enfrentar desafíos cuya respuesta no se conoce. Irak, Corea del Norte, Israel, Palestina, Colombia... Desempleo, emigración, narcotráfico, violencia, secuestros... La sola mención de estas palabras despierta temor, angustia, inseguridad, desazón, terror y, por encima de todo, la convicción de estar frente a serios problemas y dilemas. ¿Pero sirve la educación actual para formar a chicos y jóvenes que deberán responder, en poco tiempo más, a una problemática global tan compleja? 

Arthur L. Costa, profesor emérito de Educación en la Universidad del Estado de California, Sacramento, y codirector del Institute for Intelligent Behavior de Cameron Park, también en California, cree que no, al menos de manera generalizada. Hay diseminados por todo el mundo colegios que trabajan con teorías pedagógicas de vanguardia, que creen que la única manera de afrontar los cambios es por medio de un aprendizaje continuo, primero de directivos y docentes, y luego de padres y alumnos. Pero, a su entender, por el momento son islas. 

Costa, autor de una docena de libros sobre su especialidad, trabaja desde hace 40 años en temas de conocimiento y pensamiento mirados desde la psicología y la educación. Ha sido director de programas educacionales para la NASA y desarrolló una teoría para pensar efectivamente, basada en 16 hábitos de pensamiento. 

En una reciente visita a la Argentina, dictó en Buenos Aires un taller para docentes de los colegios norteamericanos de toda América latina, y brindó conferencias para padres y docentes del Florida Day School, de Vicente López, una institución que incorporó a su proceso educativo total la teoría de las inteligencias múltiples, de Howard Gardner; los trabajos de Edward De Bono y de Arthur Costa, y la enseñanza para la comprensión, que es parte del Proyecto Zero de la Universidad de Harvard, y que lidera el doctor David Perkins. 

"Con estas tres perspectivas, sumadas al trabajo diario en los valores, aspiramos a preparar adecuadamente a los alumnos para los desafíos del futuro", dice Cristina Tanner, directora de la institución. Ahora bien, ¿qué está fallando en las concepciones educativas vigentes? 

Costa sostiene que, mayoritariamente, lo que se privilegia es el interés en transmitir respuestas a los chicos, reglas y normas, pero lo que importa -a su entender- es brindar herramientas para buscar respuestas justamente cuando no las hay. 

Su teoría se basa en el desarrollo de hábitos de pensamiento que entrenen en una forma de ver el mundo y enseñen a comportarse en tiempos en que lo que se tiene, antes que certezas, son dudas y dilemas. A lo largo de sus investigaciones, Costa detectó patrones de comportamiento que se repetían en gente influyente y exitosa. ¿Qué comportamientos utiliza la gente eficaz para resolver problemas? ¿Qué hacen los seres humanos cuando se comportan inteligentemente? 

Según señala Costa, diversas investigaciones indican que los pensadores efectivos tienen comportamientos identificables. No son necesariamente científicos, artistas, matemáticos o ricos empresarios los que demuestran estos comportamientos. Estas características han sido identificadas en mecánicos, maestros, vendedores, padres y gente de todas las áreas. 

"Son lo que yo llamo hábitos de la mente (ver DEBAJO), es decir, patrones de pensamiento y conductas inteligentes que se observan cuando enfrentamos problemas y dilemas de la vida", dice Costa. "Queremos que nuestros hijos desarrollen aquellos hábitos que los lleven a ser aprendices para toda la vida, que puedan resolver problemas efectivamente, tomar decisiones, ser capaces de comunicarse con un público diverso y comprender cómo vivir en un mundo altamente tecnológico y que cambia rápidamente", agrega Costa. Y explica que estos comportamientos se dan rara vez de manera aislada. Más bien se manifiestan en grupos de disposiciones.

"Escuchar atentamente, por ejemplo, implica flexibilidad, metacognición, precisión en el lenguaje y, posiblemente, cuestionar y formular preguntas -ejemplifica-. Al hablar de hábitos de pensamiento nos interesa enfocarnos en el desempeño de los alumnos en condiciones que requieren razonamiento estratégico, percepción, perseverancia, creatividad y habilidad para resolver problemas complejos." No sólo interesa entonces cuántas respuestas conoce el alumno, sino saber cómo se comporta cuando no sabe. Costa advierte que no se debe pensar que hay sólo dieciséis modos en que los humanos desplegamos nuestra inteligencia y que la lista está siempre abierta a la incorporación de atributos adicionales. 
Para saber más www.ascd.org/arthur.html http://www.newhorizons.org/www.ascd.org/arthur.html 
Por Camen María Ramos 

LOS 16 HÁBITOS DE LA MENTE

1   persistencia 
2   manejo de la impulsividad 
3   capacidad de escuchar con comprensión y empatía 
4   pensar flexiblemente 
5   pensar en cómo pensamos 
6   búsqueda de la exactitud 
7   cuestionar y formular problemas 
8   aplicar conocimientos anteriores a situaciones nuevas 
9   pensar y comunicarse con claridad 
10 recolectar datos a través de todos los sentidos 
11 crear, imaginar, innovar 
12 maravillarse y reaccionar con sorpresa y fascinación 13 tomar riesgos responsables 
14 desarrollar el humor 
15 pensar interdependientemente 
16 permanecer abiertos al aprendizaje continuo.