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CUANDO LA INFORMACIÓN SALTA A LA VISTA


(notas sobre un artículo de Ramana Rao)

Es ya un tópico afirmar que una imagen vale por 1000 palabras. Y como toda frase hecha es falsa. Tan falsa como decir que una ballena "vale" tres elefantes (otra cosa sería si la igualdad se estableciera por su peso). Sin embargo en toda falsedad que se torna popular suele haber un elemento de verdad, o mejor dicho, de aproximación a la realidad. Quizá es en en sentido que Ramana Rao escribe: 

Las representaciones visuales de fenómenos complejos pueden ampliar o desarrollar nuestra comprensión.
 
Es allí donde el tópico (esas frases hechas que usamos para evitarnos pensar) se encuentra con la experiencia cotidiana. Cualquiera ha tenido la percepción de mejorar el conocimiento de una cuestión ayudándose con un gráfico. En él los elementos principales son visibles, como si fueran objetos discretos, y las relaciones entre ellos se "ven", se aprecian a simple vista. 

Es, entonces, bastante antiguo el método de intentar trasladar una masa de información compleja a un esquema, o modelo gráfico, (que repita sus elementos esenciales y su estructura) para así poder comprenderla mejor. Por suerte el desarrollo de la informática nos ha provisto de nuevas formas de visualización de la información permitiendo interactuar con gigantescas cantidades de datos intratables, o "poco amistosos", si los analizáramos con las técnicas gráficas tradicionales. 

Ahora nuestros conocidos esquemas, gráficos y tablas de presentación de datos han sido revalorizados; se los llama "herramientas cognitivas" (Don Norman) y se los reconoce como algo más que simples presentaciones de información para un auditorio poco capaz de seguir con concentración un exposición llena de cifras y conceptos muy abstractos. "Lejos de limitarse a ser bonitas imágenes destinadas a convencer a responsables o inversores, son unas herramientas dirigidas a desarrollar nuestra capacidad de pensar y dar sentido al mundo real", comenta R. Rao, "...el poder de tales representaciones estriba parcialmente en la posibilidad 'de poner en comunicación lo cognitivo con lo perceptivo'". 

Dado el aumento creciente de la información (producida por el mismo desarrollo informático) se trata de encontrar métodos que permitan acrecentar la rapidez de concentración sin obligar a esfuerzos suplementarios; que, por otra parte, muy pocos tienen ganas de hacer. 
¿Alguna vez nos preguntamos por qué una gráfica mejora nuestra comprensión? Es algo que damos por sabido, pero ¿Qué es lo que sucede en nuestra cabeza? 

Segun Ramana Rao los humanos somos muy sensibles a la apariencia con que la información se nos presenta. Nuestro "aparato sensorial de reconocimiento" funciona potenciando nuestra capacidad de captar abstracciones. Es como volar con dos motores: más rápido y más fiable. Si vemos que una curva crece (o baja) es casi instantánea la percepción del sentido del proceso. Una inflexión de esa curva, un punto "prominente", un cambio de sentido, se ve inmediatamente. Lo mismo llevaría más tiempo presentado como una columna de números y, además, costaría demasiado apreciar globalmente los aspectos más significativos. 

En palabras de Rao: "gracias al ojo, en cambio, una gráfica suministra estos elementos con toda facilidad. El modelo supone, pues, una transferencia de lo cognitivo a lo perceptivo. (...) Como ha dicho el filósofo Daniel Dennett, "hacemos gráficas y marcas, así como todo tipo de marcados identificados por colores, precisamente para que las regularidades -y las irregularidades- 'salten a la vista'". 

Y aquí salta una pregunta ingenua ¿por qué, si son tan útiles, no las usamos más, constantemente, como las "gafas" de nuestro pensamiento? La respuesta es sencilla: " ...las representaciones gráficas tienen la particularidad de que su utilización y comprensión requieren un aprendizaje, lo mismo que el lenguaje y las matemáticas. no se aprende a ver bordes, curvas progresivas o continuidades, sino a percibir el engarce de estos objetos perceptuales de tal modo que el conjunto cobra sentido".

Los objetos se ven directamente, pero los objetos que representan a otros (como un esquema gráfico) requiere una habilidad que hasta donde llega la información que poseemos, solo tiene la especie humana: la capacidad de simbolización, de pensamiento, de poner una cosa en lugar de otra para representar la ausente. 

Por eso nunca observaremos a un inteligente animal contemplando una gráfica presentada por el ministro de economía. Para él el Ministro es real, el papel con esas manchas no le dice nada. (Independientemente de que, lamentablemente, a veces acierten...) 

Lo anterior puede resultarnos extraño, pero más extraño aún resulta enterarnos que mirar (y entender) una fotografía requiere también un entrenamiento especial.

Un entrenamiento inconsciente y que se realiza a edades muy tempranas... pero entrenamiento al fin. Nigel Barley  informa como descubrió que algunos integrantes del pueblo que estudiaba (los "dowayos") al mostrarles la fotografía de un león, no veían nada más que manchas. Eran personas que "nunca" visto una foto; y que, por tanto, no habían aprendido a interpretar las líneas y superficies coloreadas como la representación de un objeto real. 

Con otras palabras, hacer un gráfico requiere un esfuerzo para imaginar una relación entre dos estructuras de datos: la puramente conceptual y la gráfica. 

También necesita del esfuerzo del usuario que tendrá que hacer un trabajo, menor por supuesto, pero esfuerzo al fin para captar las relaciones que se le presentan. Cuanto mejor sea la visualización, más rápido se comprenderá. El problema es imaginar, con la ayuda de las nuevas técnicas, nuevas representaciones que sean más eficientes en su objetivo: más datos, más relaciones, y menor esfuerzo de comprensión. 

"Alguien me preguntó un día, escribe Rao, "¿Por qué quiere usted tratar más información? Preferiría menos información, pero una información más útil para mí". y esta es la respuesta de R. Rao: "las representaciones visuales se prestan especialmente bien a ello, ya que los datos se perciben bajo una forma esencialmente comprimida. Siempre que se haga correctamente, mostrar más información no necesariamente obliga al espectador a "ver" más cosas". 

Nota: Las palabras entrecomillas (y subrayadas en pantalla) pertenecen al artículo: "Cuando la Información Salta a la Vista", Ramana Rao, Mundo Cientifico, nº 168, mayo de 1996. Pag. 452