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CUALIDADES PARA EL BUEN ESTUDIO


Además de la preparación preliminar fundamental, el mismo estudio debe tener ciertas cualidades, para que sea fructuoso. Señalemos algunas: 

1) Estudio concreto y práctico: el estudiante debe trabajar para la práctica y para la vida; en concentración plena estudia escuchando los gritos de cuantos en medio de las tinieblas de su ignorancia piden la luz de la verdad que ilumine su vida. 

2) Actividad personal, esfuerzo de indagación en el estudio: no basta estar en forma meramente pasiva, hay que reaccionar, hay que ejercitarse. Pues el que contempla, debe discurrir y raciocinar por sí mismo, y al hallar así alguna cosa tendrá más gusto y fruto espiritual.
 
3) Profundidad en el estudio: no es el mucho saber quien harta y satisface a la inteligencia, sino el sentir y gustar las cosas internamente. Es necesario reaccionar contra la superficialidad moderna. La ciencia no está en tener muchos conocimientos superficiales, sino en saber profundamente lo que se sabe. 

4) Contacto con los profesores en el estudio: los ejercicios académicos suponen un continuo trato con los profesores y a través de ellos con las autoridades. 

5) Preparación para el estudio y para la clase: Ello conlleva que antes de entrar en clase el estudiante debe reposar un poco el espíritu, asentándose o paseándose, como mejor le parezca, considerando a dónde va y a qué. Igualmente para el estudio y para la clase se necesita una preparación remota y otra próxima para que sean provechosos. 

6) Fidelidad en el estudio: el trabajo intelectual exige exacta fidelidad a un horario determinado en tiempo tranquilo: la hora de trabajo reflexivo debe pasar entera, sin acortarla por arideces, sin amilanarse ante las dificultades; teniendo siempre cautela y prudencia. Tan sagrado debe ser para el estudiante el tiempo de estudio reflexivo como el de aplicación práctica. 

Determinada la distribución del tiempo que debe darse a las diversas asignaturas, según su importancia, no cambiarla fácilmente, aún cuando se sienta abatimiento o desánimo en el estudio de alguna. Los cambios y volubilidad en este punto hacen perder mucho tiempo y gastar muchas energías inútilmente. La virtud característica del estudiante es la laboriosidad, la constancia en el estudio, regida por la templanza en las materias y en el modo. No hay laboriosidad cuando se estudia lo que no se debe estudiar; eso es vana curiosidad, que debe evitarse de la misma manera que la pereza o la negligencia. 

7) Orden en el estudio: el trabajo intelectual establece que nos ocupemos de cada actividad sin pensar en lo que ha de venir, sacando de cada una el mayor fruto. Nada de confusiones; las cosas en su debido puesto. Estudiar cada año lo que se debe; y dentro de cada año guardar la jerarquía debida entre las asignaturas. No todas tienen el mismo rango: hay las principales y las accesorias; las hay necesarias y de adorno; darse a las accesorias con perjuicio de las principales es un desorden; darse a las de adorno, cuando a uno no le sobra tiempo de las necesarias es trastornar los papeles. Cuáles sean las principales y cuáles las accesorias, se determina en los reglamentos de cada centro de estudios o institución académica. 

8) Discreción en el estudio: en el estudio se ha de tener mucha discreción. Ante todo el estudio debe ser proporcionado a las fuerzas físicas e intelectuales de cada uno. 

El cultivo y la práctica de las cualidades referidas permitirá superar las distracciones sicológicas y físicas. 

1) Los sicológicas, como los problemas emocionales, presiones, tensiones como dificultades con los padres, con los compañeros o por cuestiones económicas, etc., que alimentan la falta de concentración y el agotamiento. Por ello, debe promoverse el imperio de la armonía en las facultades: domino sereno en la imaginación, equilibrio en los afectos y control de la voluntad. 

Generalmente este tipo de preocupaciones destrozan y aniquilan la concentración. La fatiga o desgano, en la generalidad de los casos, es reflejo de las preocupaciones o estados emocionales que nos afectan, reflejándose ello en el rendimiento intelectual.

Por esto, para resolver los problemas, se impone la necesidad de: 

1° Detectar el problema. 
2° Definirlo 
3° Identificar las causas que lo ocasionan 
4° Tomar una decisión 
5° Tener una actitud firme 
6° Encararlo y enfrentarlo directamente sin evadirlo 
7° Actuar de acuerdo con la decisión tomada. 

2) Las distracciones físicas se hallan manifiestas en el ambiente, en mayor o menor medida, interfiriéndose siempre en nuestra conducta de estudio, a través de: 

1° Las distracciones auditivas, manifiestas en las conversaciones, radio, televisión, ruidos exteriores, etc.; no es concebible concentrarse en el estudio y escuchar música. 
2° Distracciones visuales, mediante la televisión, la contemplación de fotografías de artistas, o de trofeos, etc. 
3° La desorganización, que es la falta de control sobre uno mismo y los objetos que nos rodean; motivando que no se pueda iniciar el estudio porque falta las notas, el bolígrafo o algún otro implemento de escritorio.