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CAMBIO EN LA EDUCACIÓN ESCOLAR DURANTE LOS PRÓXIMOS AÑOS

Basado en el Informe de la Comisión Internacional sobre la educación para el siglo XXI, UNESCO: "La educación encierra un tesoro". Allí se describen las líneas maestras por las que transcurrirá el desarrollo de la educación en los próximos veinte años, a nivel mundial. 

Educación a lo largo de la vida 
Se cuestiona el principio, asumido hasta ahora, de que al comienzo de nuestra vida realizamos los aprendizajes necesarios para poder desempeñar las actividades propias de la vida adulta, adquiriendo todo aquello que necesitamos para ser nosotros mismos e integrarnos como miembros activos de la sociedad. 

Para el Informe mencionado ("Informe Delors"), las condiciones del mundo actual son tales, que necesitaremos períodos escolares de aprendizaje a lo largo de toda nuestra vida. 
Los cuatro pilares de la educación. Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser. 

Aprender a conocer
Hoy, la escuela está orientada a aprender conocimientos. Esto hace referencia a la captación e interiorización de un programa de datos de conocimiento ya establecido. Aprender a conocer implica no tanto unos contenidos preestablecidos cuanto la capacidad misma de acceder a los datos y procesarlos. La nueva escuela debe lograr que los alumnos desarrollen las capacidades, estrategias y recursos personales para acceder por sí mismos al conocimiento. Tal propuesta no se basa en la insatisfacción producida en los profesores o en el llamado "fracaso escolar". Estos dos factores, aunque existen, no son tenidos en cuenta por el Informe Delors. La propuesta se basa en la incapacidad que el modelo de aprendizaje de conocimientos plantea frente a los desafíos que el futuro presenta a las personas en actual proceso de formación, y a los que han de venir tras ellos. 

La nueva función de la escuela
En la sociedad actual, la escuela ha perdido el monopolio de la transmisión cultural; es más, esa misma función ha dejado de tener importancia como tarea identificadora de la escuela. En la sociedad de la comunicación, el acceso a los contenidos de la cultura se realiza a través de múltiples fuentes de información que están permanentemente a disposición de los miembros de la sociedad, independientemente de la edad o situación de estos. Además, tanto por el contenido como por la forma de transmisión, tales contenidos provocan un impacto que hacen de su mensaje algo mucho más significativo, más vivo y más atractivo para los escolares que los generalmente "asépticos" mensajes informativos de la escuela. Por otro lado, en muchas ocasiones las informaciones que la escuela transmite llegan al alumno cuando éste ya ha adquirido sobre los hechos el conocimiento de aquellos elementos más directamente relacionados con la vida real. Así, la escuela queda también privada de uno de sus más importantes recursos: el interés motivador de los conocimientos que imparte. 

Para Celso Antúnez, la escuela como transmisora de informaciones no se justifica ya. La figura del niño, incluso del adolescente, que va a la escuela para recopilar informaciones es tan anticuada y patética como la del individuo que necesita levantarse para cambiar el canal de TV. 

La escuela del siglo XXI sólo tendrá sentido en la medida en que sea capaz de asumir nuevas funciones. Dentro de ellas -y, habida cuenta de que las informaciones que llegan al alumno a través de los medios suelen ser parciales, sucesivas, sin pretensiones de crear estructuras mentales organizativas, además de ajenas a su preparación previa o madurez- la escuela debe estructurar y organizar esas informaciones recibidas por el niño a través de diferentes medios. También debe proporcionar los recursos necesarios para poder relacionar, valorar y discernir las informaciones recibidas, y anticipar sus consecuencias y posibilidades de aplicación a las distintas áreas de la vida y de la cultura. 

Las condiciones de la vida en el futuro
El futuro inmediato plantea determinadas condiciones que también condicionan esta nueva orientación de la escuela. Los conocimientos adquiridos corren el riesgo de quedar obsoletos tanto por el paso del tiempo como por los necesarios cambios de espacios y ocupaciones. El Informe Delors se refiere a tres connotaciones que determinan ese futuro: permanente situación de novedad e improvisación, versatilidad en el dominio de recursos y posibilidades de trabajo, y necesidad de superar el concepto meramente económico de la educación (educación para la producción) para llegar a la educación como desarrollo integral humano. Es decir: la escuela habrá de formar personas capaces de evolucionar, de adaptarse a un mundo en rápida mutación y de dominar el cambio, por lo que será vital promover el desarrollo de las capacidades cognoscitivas en lugar de la mera adquisición de conocimientos construidos como si fueran situaciones definitivas.

¿En qué consiste aprender a conocer? 
El éxito de una educación básica está en su capacidad para aportar a la persona el impulso y las bases que le permitirán seguir aprendiendo durante toda la vida, no sólo en el empleo sino también al margen de él. Tres aspectos fundamentales: desarrollo de la atención [3] (aprender a centrar la atención en las cosas y en las personas, aprender la disciplina que supone seleccionar campos de conciencia sobre los que realizar tareas de aprendizaje o de producción, ejercitar la capacidad de evitar las distracciones y concentrarse de manera sostenida en la tarea), la ejercitación de la memoria (sólo conservando en la memoria referencias fundamentales es posible dar sentido a la información que el entorno va poniendo a nuestra disposición) y el ejercicio del pensamiento (articulación entre lo concreto y lo abstracto, combinación de los métodos inductivo y deductivo, aplicación de lo aprendido a nuevas situaciones). 

No es lo mismo "conocer" que "aprender". Lo primero sólo exige presencia del objeto, mientras que aprender requiere esfuerzo por retenerlo. Cuando se habla de "aprendizaje significativo", en ocasiones se pretende que se realice sin esfuerzo, como si se equiparase a un aprendizaje espontáneo o no intencional. Nada más lejos de la realidad: la adquisición requiere esfuerzo. La diferencia entre el aprendizaje memorístico y el significativo radica en el modo en que se realiza, no en que uno precise esfuerzo y otro no. Ante la necesaria selección de aquellos contenidos de aprendizaje sobre los que la educación va a centrar su esfuerzo, uno de los criterios fundamentales para tal selección debe ser la capacidad para generar pensamiento. 

Las herramientas para aprender a conocer

El "aprendizaje significativo" y la enseñanza de "contenidos procedimentales". El aprendizaje significativo permite a la escuela crear las estructuras cognitivas básicas para integrar de forma organizada los conocimientos que pueden adquirirse a lo largo de toda la vida. Esta concepción del aprendizaje humano contempla el conocimiento como fruto de la interacción entre la persona y el medio, poniendo de manifiesto hasta qué punto los procesos de aprendizaje no son tan sólo procesos de conceptualización, sino verdadera ejercitación de capacidades personales sobre la realidad que rodea a la persona. Así, el aprendizaje es un proceso de construcción del conocimiento, que tiene lugar en los procesos de interacción entre la persona y la realidad del entorno. La necesidad de organizar la experiencia nos lleva a buscar esquemas (representados por conceptos) en los que encuadrar los objetos o hechos percibidos en la experiencia. El proceso de conceptualización comienza siempre por los conceptos supraordenadores. Cuanto más alto sea el nivel del supraordenador, mayor será el número de experiencias que es capaz de organizar. "Aprender a conocer" significa que el alumno ha adquirido una estructura de conceptos supraordenadores y de ordenadores inclusores suficientemente amplios como para poder introducir en su esquema organizador del mundo cualquier experiencia nueva, cualquier hecho u objeto que se presente como novedad a su percepción. Si, por el contrario, el bagaje de conceptos que se proporcionan al alumno para ordenar su contacto con la realidad no es lo suficientemente amplio, la capacidad para organizar su mundo ("aprender a conocer") será restringida. Habrá multitud de hechos que escapen a su comprensión, debido a la limitación o escasez de amplitud de los conceptos con que se cuenta para organizar el mundo que percibe. 

Los contenidos procedimentales proporcionan las destrezas y el método necesarios para abordar cualquier nuevo objeto de conocimiento, una vez superados los procesos escolares de aprendizaje. Los procedimientos se refieren tanto a las destrezas para manipular la realidad del entorno, como al método para adquirir nuevos conocimientos. 

La función del conocimiento: otorgar sentido a la realidad
Bruner descubre que la función del conocimiento humano es doble: por una parte, responde a la necesidad humana de organizar la realidad del universo en que vive. Esta organización le proporciona seguridad existencial. La segunda función se refiere al modo concreto de alcanzar esta organización: el conocimiento consiste, fundamentalmente, en otorgar significados a la realidad. Otorgar significados consiste en determinar el cúmulo de posibilidades que la realidad posee, y en definir el modo en que estas posibilidades de la realidad afectan a la persona o a otros elementos de la realidad. Así, lo que no significa nada para mí es como si no existiera. Conocer consiste en descubrir el significado de las cosas. Ese conocimiento no es meramente receptivo. Se trata de una acción positiva de la mente, fruto de su percepción de la realidad. Otorgar significado es una consecuencia de la experiencia: en la realidad física, por ejemplo, conocer su estructura, sus leyes... no es sino percibir las posibilidades de la realidad. Sólo cuando tiene lugar la experiencia de esas posibilidades, el conocimiento se hace verdaderamente significativo: dotamos a esa realidad de un significado. 

En el terreno del aprendizaje, el dispositivo mental mediante el cual, desde los primeros años, la mente humana crea los significados de la realidad es, para Bruner, la autonarración. Bruner ha demostrado la existencia de procesos permanentes de autonarración desde edades bien tempranas. El niño, a medida que actúa sobre la realidad, va hilando un discurso en el que se cuenta a sí mismo o cuanta a un tú imaginario no sólo lo que está haciendo, sino también el sentido de lo que hace: el porqué o el juicio moral que le merece. Por eso, los niños entienden más fácilmente las proposiciones lógicas si forman parte del curso de una historia. La narración, la capacidad narrativa, constituye una de las herramientas fundamentales del aprender a conocer. 

Pablo Canosa