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CALDAS: La Formación de un científico

Caldas: La formación del Científico.

 Jorge Arias de Greiff
 
El siguiente texto le permite comprender la vocación científica de Caldas y la necesidad que tuvo de crearse su propia infraestructura material para realizar esa vocación.
 
Interrumpida la vida profesional (Caldas) tuvo entonces que dedicarse al comercio de ropas entre Popayán y Santafé, por la vía de la Plata y Timaná, Triste destino el de Caldas, se ha dicho siempre; pero, felicísima circunstancia esta, por el contrario. Los negocios de comercio le ocupaban únicamente los domingos en el mercado de los pueblos; tenía el resto de la semana libre, para que un asistente le leyese libros, y, lo que es más importante, el continuo viajar por el país desarrolló en él magnificas dotes de observador de la naturaleza y de los habitantes; el repetido ascender a los helados páramos para luego retornar a las ardientes llanuras le mostró, en la medida en que eso le interesaba, cómo la diversidad de la flora y la fauna se distribuyen en los diversos pisos térmicos, le mostró cómo la índole de sus habitantes está relacionada con los diferenciados climas; la nevada cumbre del Tolima era un saliente hito que dominaba buenas parte de sus rutas, era un jalón que lo indujo a representar, mediante mapas o cartas los territorios que repetidamente visitaba. No queda duda de que así se formó el observador y el asociador que fue Caldas; que de ésta amplia relación con la naturaleza y con los libros que alimentaban su fantasía, leídos "in situ", en "tiempo real", en tierra caliente, fría y templada, provienen sus visiones sobre el clima y los seres organizados, sus concepciones geográficas, siempre de vastísima escala y también sus ideas sobre la nivelación de las plantas, planteamientos de alguien que durante más de cinco años subió y bajó, día tras día, las escarpadas vertientes andinas, simultáneamente inmerso en la cambiante naturaleza y las selectas lecturas.
 
Fue Caldas paulatinamente haciéndose a unos pocos instrumentos, barómetros, termómetros; había conseguido uno a uno sus libros, siempre los que lo orientaron correctamente y los que necesitaba, pocas veces los que le significaron obstáculo, fabricó sus propios y rudimentarios aparatos, aún los de índole astronómica; esto lo obligó a refinar sus cuidados como observador instrumental, calidad en la que descolló. Con la ayuda de las ya citadas "Observaciones astronómicas" de Jorge Juan, construyó en 1797 un "Cuarto de Círculo"; con él que determinó la latitud de Popayán. Se hizo a la astronomía de Lalande y otros tratados y tablas astronómicas, y adquirió un octante de Hadley. Cada vez sus viajes eran en este sentido más provechosos: no llevaba aún un año cuando ya necesitaba almanaques astronómicos para sus tareas; en el siguiente año hacia observaciones barométricas en forma sistemática; fue en una de estas ocasiones cuando midió barométricamente la altura de Guadalupe, su primer trabajo publicado; tomaba rumbos para localizar los detalles geográficos que observaba desde la ruta, y ya tenía el mapa del curso del río Prado. Durante el segundo año de correrías había ya agregado a las observaciones del barómetro el cálculo de la altura de los lugares; se interesa entonces en los geógrafos que han recorrido y descrito estas tierras y pide libros e informe al respecto. Consiguió más tarde un telescopio acromático e hizo gestiones para adquirir otro que había en Cali y que pertenecía al Alférez Real; en el 97 ya hacia observaciones astronómicas de latitud y recogía los datos necesarios para la metereología.
 
A instancias de los cabildos de La Plata y de Timaná que estaban empeñados en un pleito de límites, inició un extenso trabajo con el fin de elaborar la carta de la provincia de Timaná para lo cual hubo de determinar numerosas latitudes, realizar operaciones de triangulación y lograr la longitud de algún lugar. La oportunidad se le presentó con ocasión del eclipse total de Luna del 3 al 4 de diciembre de 1797, que observó en Garzón, trabajo al que Oltmanns dio gran peso al analizar las observaciones astronómicas de Humboldt y de otros astrónomos, pues el fenómeno fue muy observado en Europa.
 
Para finales de 1798 el acopio de datos lo hizo pensar ambiciosamente en elaborar el mapa de todo el virreinato y como ya disponía regularmente del "Almanaque náutico" de Cádiz y de un telescopio, podía usar los fenómenos de los satélites de Júpiter que observaba, para agregar a su mapas más longitudes fijadas astronómicamente. Observó la emersión del primer satélite de Júpiter del 22 de diciembre con la que fijó la longitud de Popayán: Humboldt habría de admirar este trabajo, y con él ganar confianza en la marcha de su cronómetro, y en las determinaciones de longitud que venía realizando.
 
Ciencia. Tecnología. Desarrollo. 11(1-2), p. 134.