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¿POR QUÉ LA MAYORÍA DE NOSOTROS LEE TAN LENTAMENTE?

Porque no hemos aprendido nunca, a leer "verdaderamente" o bien a "leer".

Algunos esquemas inspirados en los principios de la teoría moderna de a información nos ayuda a explicar esta tesis, que podré resultar sorprendente. 

Antes de que se hubiera inventado la escritura, la comunicación oral era el único medio de comunicación entre los hombres. Las cuerdas vocales de un hombre emitían sonidos articulares que eran percibidos por el oído de su interlocutor.

Más adelante se inventó la escritura :los primeros jeroglíficos fueron diseñados probablemente hace alrededor de 5.000 años y las primeras letras alfabéticas hace 3.500 años.

Pero la antigüedad grecorromana, y también hace 1.000 años, en la Francia de la Edad Media las palabras se escribían sobre hojas de pergamino, unas a continuación de otras, sin espacios ni puntuación que las separan y muchas veces en forma abreviada.

En consecuencia, la lectura de los textos resultaba difícil y era necesario "deletrear" cada sílaba. Había lectores profesionales, muy comúnmente utilizados en la antigüedad, que leían en voz alta; los monjes de las alta Edad Media leían en voz alta, como lo describe Marshall Macluhan, en su libro "La Galaxia Gutemberg". 

LA VELOCIDAD DE LA LECTURA ERA, ENTONCES, NECESARIAMENTE IGUAL A LA VELOCIDAD DE LA TRANSMISION ORAL.

Al parecer, fue poco antes de finalizar el primer milenio que el progreso de la escritura y de su puesta en página (espacios, puntuación, mantenimiento del nivel del renglón...) permitió que un número cada vez mayor de lectores evolucionados leyesen, verdaderamente, con sus ojos y transmitiesen así, directamente, a los centros cerebrales, las informaciones adquiridas sobre el texto.
Pero durante mucho tiempo, los lectores influidos por la fuerza el hábito, continuarán, leyendo en voz alta, murmurando, o haciendo vibrar imperceptiblemente las cuerdas vocales.

El circuito : ojos - cuerdas vocales - oído ha llegado a ser inútil, pero continúa siendo parasitario, ya que como su rapidez de propagación es muy inferior a la del circuito visual (en una proporción de 1 a 3) frena a este último y disminuye la velocidad de lectura teóricamente posible.

El aprendizaje escolar se detiene, precisamente, en el estudio de la lectura oral, que tiene mil años de antigüedad. 

Cuando el pequeño es capaz de descifrar lentamente en alta vos un libro de escritura, el maestro pasa a las otras materias; escritura, cálculo, historia, etc.

¡En qué forma podríamos redactar, al llegar a adultos, si durante nuestros años de aprendizaje escolar y universitario se hubiesen limitado a enseñarnos a dibujar cada letra del alfabeto, o cada grupo de letras que componen una sílaba! Pero de inmediato y durante muchos años se nos ha enseñado a:

1. escribir palabras, grupos de sílabas;
2. reunir palabras en frases;
3. cambiar esas frases en textos coherentes; 
4. adaptar esas reglas en función de la naturaleza de los textos literarios, informativos, prácticos, etc.

En el campo de la lectura, la enseñanza se ha detenido en el deletreo oral de la sílaba correspondiente al dibujo ( y no a la escritura) de esa misma sílaba. Si HEMOS LLEGADO AL DOMINIO DE LA LECTURA VISUAL ES PORQUE SOMOS TODOS AUTODIDACTAS.

F. Richaudeau y M. Gauquelín, Lecture Rapide, París 1962