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¿Cuál es el bien que hace la Ciencia?

¿Cuál es el bien que hace la ciencia?.

 John Ziman
 
 
El autor del siguiente texto, ante el cientismo que hace de una ciencia una "ideología" y frente a las posiciones de aquellos que le niegan todo valor a la ciencia, resume en varios puntos lo "que realmente piensan los científicos". Analice detenidamente el texto y consigne en una hoja su opinión.
 
a) La ciencia no es un fin en sí misma. Debe valorarse únicamente como medio de satisfacer las diversas necesidades humanas, tanto materiales como espirituales. La búsqueda de la verdad no es una actividad absolutamente privilegiada; hay ocasiones en las que debe ceder a otros imperativos morales, tales como el respeto a la vida, a la belleza, a la justicia y a la caridad.
 
b) La ciencia no es la única fuente de conocimiento que es importante para nuestras vidas en este mundo. La sabiduría del poeta, del profeta, del artista, del jurista, del estudioso en humanidades o del estadista puede darnos mejor consejo o comprensión más profunda que cualquier análisis formal.
 
c) El conocimiento científico es absolutamente objetivo y no es posible tener certeza de su verdad. No lo generan "robot" mecánicos sino seres humanos con todas sus insuficiencias de ceguera y prejuicio. La lógica rigurosa no puede revalidarlo, sólo puede hacerlo el ejercicio del juicio personal. Siempre está sujeto, en alguna medida, a los intereses materiales, la experiencia histórica, las tradiciones culturales y las relaciones sociales de quienes lo crean. Incluso cuando está aparentemente bien fundado y parece incontrovertible, el conocimiento científico aceptado puede contener errores substanciales.
 
d) El conocimiento científico es digno de confianza solamente sobre ciertos aspectos del mundo natural; su fuerza descansa principalmente en aquellos aspectos que se estudian en las ciencias físicas y biológicas. E incluso en estas disciplinas tradicionales, muchas cuestiones válidas permanecen sin contestar o se ignoran tácitamente porque no parecen quedar al alcance del "arte de lo que tiene solución".
 
e) Incluso dentro de las ciencias naturales tradicionales, es mucho más difícil llegar a una respuesta digna de confianza de que se imagina la mayoría, que solamente conoce los grandes triunfos de la investigación y del descubrimiento. Por cada investigación afortunada, hay docenas que fracasan en llegar a conclusiones convincentes. Pueden comprenderse satisfactoriamente los principios básicos de la física, la química, la biología, pero la tarea de esclarecer los detalles de todos los fenómenos supuestamente gobernados por estos principios es larga, laboriosa y grotescamente incompleta. Gran parte de nuestra tecnología basada en la ciencia funciona aceptablemente con una comprensión real de las cosas, sino, simplemente, porque se ha experimentado en la práctica con arreglo a los viejos métodos de ensayo y error.
 
f) En función de esferas del conocimiento razonado, con relación a muchos aspectos susceptibles de observación del mundo natural, especialmente el conocimiento individual y social de los organismos biológicos, existe una falta casi total de teoría fundamental y digna de confianza. Se conocen muchos hechos específicos, pero las pruebas son insuficientes para apoyar y hacer plenamente convincentes un conjunto general de principios rigurosos análogos a las "leyes" de las ciencias físicas. Toda pretensión de haber descubierto tales principios regulares (de los que podrían desprenderse predicciones estrictamente comprobables) debe contemplarse con escepticismo muy cauteloso.
 
g) A pesar de los muchos éxitos en las aplicaciones tecnológicas de las ciencias físicas y de las matemáticas aplicadas, el comportamiento de cualquier sistema complejo, con intensas acciones recíprocas, no pueden predecirse con exactitud durante un período prolongado. El procesamiento cuantitativo de datos, la comprensión de los procesos subyacentes y la capacidad de deducción estrictamente lógica ayuda para controlar cualquier sistema complejo, tal como una nave espacial, una planta química o un presupuesto nacional. Pero este control no puede mantenerse sin continua vigilancia y las crisis imprevistas sólo pueden manejarse a la luz de la experiencia y con ayuda del sentido común.
 
h) Todas las formas de acción social están restringidas por el imperfecto conocimiento de la situación, el corto tiempo con que se cuenta para pensar y la multitud de posibilidades de maldad y locura. El éxito en la toma de decisiones políticas depende de varias habilidades y de la visión. Talentos como la experiencia práctica, rectitud moral, empatía, honestidad, paciencia, idealismo, astucia, autoridad carismática, etc., resultan ser más eficaces (¡para bien o para mal!!) que el mejor conocimiento de que disponga la ciencia.
 
i) La carrera del científico investigador rara vez ofrece situaciones en las que debe tomarse decisiones rápidas en condiciones de incertidumbre, ambivalencia moral o conflicto de intereses irreconciliables. Por esta razón los científicos están entre las personas pertenecientes a la sociedad cuya experiencia les hace menos aptas para las responsabilidades más abrumadoras de la política, los negocios o de la guerra. Si bien algunos científicos, en la práctica, demuestran contar con estos talentos, no se justifica el imponer este papel social a todos los científicos, simplemente porque están dedicados a producir un conocimiento socialmente poderoso.
 
Enseñanza y aprendizaje sobre la Ciencia y Sociedad, p. 73s.