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¿Clonación o manipulación sin ética de la información Genética?

¿Clonación o manipulación sin ética de la información Genética?
 
Dr. Omar Pérez Fagundo
 
1.     Resumen
2.     Introducción
3.     Desarrollo
4.     Conclusiones
5.     Referencias bibliográficas
6.     Autores
 
 
RESUMEN
 
La revolución científico-técnica contemporánea ha impuesto nuevos ritmos a la relación de la sociedad y la naturaleza; el hombre se regocija con los logros obtenidos en la última centuria y ha olvidado que preservar la vida es no olvidar el nexo genético entre ambos. “Dolly” es un reflejo del afán desmedido por vencer cada vez más a las fuerzas de la naturaleza; y quizás nos traiga las soluciones tan añoradas para múltiples problemas genéticos que causan dolor y sufrimiento; ¿pero sólo eso? En este trabajo damos una valoración ética al fenómeno de la clonación, condenando todas aquellas posiciones que atentan contra el desarrollo pleno del hombre y considerando que está en nuestras manos la creación de un mundo sostenible.
 
OBJETIVO:

      Valorar, desde el punto de vista ético, el desarrollo   de   la clonación terapéutica y la manipulación de embriones  y   sus consecuencias para el desarrollo de la humanidad.
 
 
INTRODUCCION:
 
Desde que en 1997 la revista Nature lanzara a la fama al embriólogo escocés Ian Wilmut por la clonación y presentación al mundo de la oveja Dolly, el tema de reproducir a seres humanos mediante esa novedosa técnica basada en la transferencia nuclear ha desatado una amplia polémica desde el punto de vista ético. (1-3)

Países como Inglaterra y Estados Unidos de América, a la vanguardia del mundo desarrollado, han continuado profundizando en los estudios para el desarrollo de estas técnicas y lo que muchos temieron desde los inicios, la clonación del hombre, parece una probabilidad inminente.

El avance vertiginoso experimentado por la ingeniería genética y la biotecnología abre sin dudas el camino hacia el tratamiento de enfermedades hasta ahora incurables. La investigación acelerada en este campo ha revolucionado la industria farmacéutica, la transplantología y actualmente se trabaja en la obtención de vacunas para el tratamiento de grandes males que azotan a la humanidad como el SIDA, la Tuberculosis y el Paludismo.
 
Nuestros tiempos nos imponen retos que al vencerlos nos permite avanzar en el conocimiento de la salud y de los procesos patológicos del ser humano, estos ponen en juego nuestra conciencia y responsabilidad moral. Entonces, ¿hasta donde emplear con ética la biología molecular?, ¿Es censurable la clonación desde todo punto de vista?, ¿Es bien recibida la clonación terapéutica?

Con nuestro trabajo pretendemos reflexionar, considerando diferentes enfoques éticos, acerca de la clonación y la manipulación de la información genética, lo cual nos permitirá un mejor conocimiento bioético de la problemática.
 
DESARROLLO
 
A diario los medios de comunicación  nos ocupan con alguna noticia relacionada con este polémico asunto. Sin embargo, el tema no es tan novedoso, las técnicas de clonación se conocen desde hace algún tiempo. En la década del 50 los investigadores Briggs y King realizaron experimentos en huevos de rana, de los cuales obtuvieron embriones con diversos grados de malformación (4), en 1973 Cohen, Chang, Boyer y Helling realizaron los primeros experimentos de clonación del ADN (5); y es en esa década que Gurdon, de la Universidad de Cambridge, logra con éxito la clonación de un sapo, lo cual no impactó en demasía a los medios de comunicación. Dos décadas después, para beneplácito de la comunidad científica, llegaba Dolly y con ella la génesis del problema que nos ocupa. (6, 7, 1, 3)

En el año 2001 la comunidad internacional se conmocionó cuando Advanced Cell Technologies hace pública la noticia de la obtención de los primeros embriones humanos obtenidos por transferencia nuclear somática, fenómeno conocido por clonación. Posteriormente Clonaid informaba el nacimiento de Eva, el primer bebé clonado. (2)

Klon es una palabra griega que significa retoño, rama o brote. En el lenguaje científico la clonación es la obtención de individuos genéticamente idénticos por vía vegetativa o asexual. Se realiza mediante la extracción del núcleo de una célula suya y la posterior introducción de este en un óvulo al que previamente se le ha quitado el núcleo. Esa nueva célula (artificialmente creada) es equivalente a un cigoto y tendrá un desarrollo embrionario normal tras su implantación en el útero. (2, 7) Hoy se manejan los términos de clonación reproductiva y clonación terapéutica.
 
¿En qué consisten?

La primera se trata de una verdadera clonación, es decir, una reproducción asexual; esto quiere decir la posibilidad de reproducir personas a partir de una célula ordinaria, sin necesidad de que intervenga una pareja tradicional de hombre y mujer, aunque esta última todavía es imprescindible para portar el óvulo fecundado, desarrollar el embrión y alumbrar a la nueva criatura. (8, 2) Está dirigida a producir individuos biológicamente idénticos al individuo adulto, del que se recibe todo el patrimonio genético nuclear.

Aquellos que no ven a la clonación con una finalidad reproductiva, la llaman entonces terapéutica, la cual permite producir a partir de las llamadas “células madres” del embrión clónico, cultivos de células diferenciadas con vistas a transplantes. Durante la operación, al embrión de pocos días de vida (fase de blastocito) se le separan las células de su masa interna (las células madres) para multiplicarlas y a partir de ahí conducir su desarrollo para formar diversos tejidos con fines terapéuticos. (9)
 
La medicina como toda ciencia necesita de la investigación, la historia ha demostrado lo que ha tenido que pagar la humanidad cuando ha sido necesario experimentar a costa de muchas vidas y sufrimiento humano.

La ciencia a través de siglos se vio dependiente de la ética y la religión, las cuales obstaculizaban su progreso. Giordano Bruno, Galileo Galilei y otros tantos fueron censurados y condenados por sus descubrimientos; por eso durante las ultimas centurias los científicos opinaban que la ciencia no debería tener ni ética ni religión, pero ¿hasta donde condujo tal liberalismo?

La explosión de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945, con toda su secuela de muerte y destrucción que se extiende hasta nuestros días, la creación de organismos productores de enfermedades con elevada capacidad infectiva, contra los cuales no existe tratamiento, la contaminación ambiental con productos residuales del metabolismo de bacterias alteradas son ejemplos de como pueden utilizarse las manipulaciones científicas contra sus propios descubridores. (5)
 
Las generaciones de japoneses ha sufrido durante décadas el uso criminal del átomo, pero, ¿no se han beneficiado grandes núcleos poblacionales con los resultados de las grandes centrales átomo eléctricas que existen en numerosos países? Esto es un claro ejemplo de que el peligro no esta en las fuerzas de la naturaleza que el hombre descubre, sino en el empleo que el propio hombre hace de ellas. (5)

Federico Engels observaba, un siglo atrás, esta situación cuando en “Dialéctica de la naturaleza” planteaba: “...no debemos, sin embargo, lisonjearnos demasiado de nuestras victorias humanas sobre la naturaleza. Esta se venga de nosotros por cada una de las derrotas que le inferimos...” (6)

La revolución científico técnica contemporánea ha impuesto nuevos ritmos a la relación de la sociedad y la naturaleza, que no tienen semejanza en toda la historia de la humanidad. Se han puesto en manos del hombre y la sociedad poderosos medios de influencia sobre los diferentes sistemas materiales que ha dado como resultado una intensificación del uso y aprovechamiento de los recursos naturales; pero en medio de tanto regocijo se ha olvidado que la base necesaria para la existencia es la preservación del nexo genético con la naturaleza. (10)
 
El desarrollo tecnológico trae consigo siempre significados de corte ético en sus aplicaciones sociales. (6) El científico antes de actuar debe cuestionarse si puede y por sobre todas las cosas debe hacer algo, si el fruto de su investigación ira en beneficio de la humanidad, hasta donde llega el bien y comienza el mal; este razonamiento lleva implícito el problema ético de su actuación.

La ética por tanto debe darle sentido a la ciencia; el actuar científico después de Hiroshima y otros tantos ejemplos se ha tratado de acompañar de regulaciones éticas.

La ética surge cuando las fuerzas de las costumbres y las tradiciones dejan de ser suficientes para regular la conducta de los hombres (10), es la ciencia que busca razones últimas y universales para adecuar la conducta humana y que no solo es una ciencia social, es también algo personal. Lo que para muchos parece ser ético no lo es para nosotros y viceversa.
 
Los problemas éticos suscitados por la práctica médica, son muy antiguos, se remontan a la época de Hipócrates, quién señaló que la ética médica se utilizaba para discernir entre lo bueno y lo malo y empleó criterios de carácter naturalista, planteando además, que el deber del médico es hacer el bien. El “Juramento Hipocrático”, es el testimonio más antiguo de los intentos de crear un código de conducta profesional, que muestra una preocupación por la ética en el ejercicio de la medicina.

Posteriormente entraron en vigencia los códigos de deontología médica que inspirados   en el juramento hipocrático recogían, de forma pormenorizada, las exigencias, tanto médicas, como legales, de los médicos en el ejercicio de su profesión.

Van Renssalaer Potter introdujo en 1971 el término Bioética, concebido originalmente para crear un movimiento multidisciplinario de científicos, una ciencia que investigara y sirviera de puente entre la ética y las ciencias biomédicas, o lo que es igual los valores humanos y los conocimientos biológicos. (6)

La Bioética abarca el estudio sistemático de la conducta humana en lo relacionado con la vida en general y con la salud en particular, examinando esta conducta a la luz de los principios y valores morales que priman en la sociedad. Entre sus principios básicos se encuentran la beneficencia y la no maleficencia. (6)

Es por tanto, una ciencia eminentemente práctica, que estudia y trata de resolver casos complejos, que son resultado, en muchas ocasiones, de decisiones tomadas alrededor del hombre, basadas en principios o valores. La escala de valores de una persona será la que determine sus pensamientos y su conducta. Sin un sistema de valores bien definido, sentido y consciente, no podrá formarse un verdadero proyecto ético interior de la persona, que será reflejo en la gran mayoría de los casos de la sociedad donde reside, o de los grupos sociales a veces minoritarios donde se formó el individuo. (6)
 
   ¿En que consiste, entonces, la polémica de la clonación?  Analicemos este “avance”
considerando sus dos principales vertientes: la clonación ética y la clonación terapéutica.
La primera, también denominada clonación dura, (recordemos que se trata de una reproducción asexual), persigue para muchos el tan temido objetivo de reproducir seres humanos con determinadas características que según la preferencia o el interés del científico, podría ir desde garantizar la descendencia de parejas infértiles hasta obtener “copias” de seres queridos, grandes intelectuales, estadistas, fuerza de trabajo intelectual o forzado, etc. (2)
 
Además del aspecto ético del asunto, al manipular los embriones se corre el riesgo biológico (ya comprobado) de alteraciones cromosomicas, elevado índice de aborto de las madres gestantes, fetos clónicos con malformaciones, enfermedades tumorales, etc. (11,2. Dolly fascino a la opinión pública y la comunidad científica internacional, pero detrás de ese suceso se encontraban un elevado número de intentos fallidos (más de doscientos), sin mencionar que el Dr Wilmut obtuvo un gran número de animales deformes y solo el tres porciento de efectividad en la técnica; pero, además, la oveja tuvo un envejecimiento prematuro.
 
Por otra parte, el experimento no es propiamente una clonación, ya que la célula somática sólo proporciona el DNA nuclear y no el mitocondrial contenido éste en el citoplasma de la célula receptora. (2)

Hay quienes, como el italiano Antinori, van mas allá de lo biológico y aborda con mucha seguridad el aspecto psicológico del producto de la clonación afirmando que los seres clonados serán únicos, no fotocopias de originales; y que estas reproducciones serán capaces de desarrollar su propia personalidad, olvidando que esta no se puede reducir solamente a sus características genéticas; El “científico” olvida la naturaleza biopsicosocial del hombre.

La clonación terapéutica, llamada también clonación blanda, resulta muy atractiva para la ciencia y no parece en principio, para algunos, tan rechazable éticamente como la primera por la finalidad que persigue, con este proceder se obtienen células diferenciadas para la regeneración de tejidos y futuros transplantes De esta forma se evitan los problemas de rechazo por tratarse de células con un idéntico patrimonio genético al del sujeto donante, que a su vez será el futuro beneficiado con el transplante. Además, seria una posibilidad de tratamiento para enfermedades que, como el Parkinson, por citar alguna, hoy son invalidantes para los que la padecen. (9) Este es el lado bueno.

Pero para lograr lo que referimos se necesita sacrificar al embrión que, ¿olvidan los científicos que es una vida incipiente? Para tranquilizar a la opinión publica y a su vez continuar la furia desatada, moralmente se justifica el proceder introduciendo el termino de pre- embrión, considerándose este como el periodo transcurrido hasta catorce días después de la fecundación; tal decisión encuentra férreos detractores, no solo religiosos, pues eminentes científicos como Botella Llusia, reconocen, desde el momento mismo de la fusión de los gametos, a una nueva vida, con un genoma propio y diferente al de sus padres.(13,14)

¿Estamos así “ofertando” una posibilidad para la solución de estas enfermedades si al diferenciarse las células madres a células de otros tejidos, un porcentaje importante de ellas derivan hacia células tumorales?, por esto,   no se puede excluir que un porciento de las personas que recibirán implantes de células padecerán de tumores, ello unido a las grandes posibilidades de alteraciones cromosómicas durante la manipulación. (15, 2, 3).
 Además de todo lo anteriormente planteado la clonación humana tiene numerosos impedimentos de índole tecnológica que comienzan a ser valorados por la comunidad científica. Todas estas técnicas son extremadamente costosas, multimillonarias, solo posible de realizar en laboratorios altamente sofisticados del primer mundo. (11) Esto trae el peligro de que dichas empresas quieran recuperar su inversión y para ello no se frenen ante nada, incluida la clonación humana. ¿Serán capaces los gobiernos de financiar tales proyectos? El tratamiento diferenciado para un individuo (se habla de la terapia génica) ¿para quién será?, ¿Quiénes podrán tener acceso a estos medicamentos personalizados?, ¿A qué costo podrá obtenerse cada uno? Seguro que los millones de necesitados del tercer mundo no serán los beneficiados por el momento.

De cualquiera de las dos formas se crea un dilema ético; se reproduce de forma antinatural y se destruyen embriones. ¿El fin justifica los medios? El hombre tiene derecho a vivir su propia vida, esto debe verse de forma crítica; y no debemos reducir el conocimiento de este a su conocimiento a nivel molecular. El hombre emerge a partir de lo biológico; pero es mucho más que eso. Si no somos capaces de ver nuestra esencia biopsicosocial, ¿nos convertiremos en maquinas?, ¿Un amasijo de células? ¿Que sucedería si obtuviéramos monstruos producto del manejo arbitrario de la tecnología? Debemos tener presente que todo este “manejo genético” da lugar al fenómeno de la manipulación y con ella llegan la eugenesia y la discriminación, teniendo en su máxima expresión a la segregación. ¿Es que acaso estamos sentando las bases para otro Auschwitz?

Las posibles respuestas pueden asustar; pero no deben cerrar la puerta al esperanzador futuro abierto por la clonación, en el que los expertos vislumbran la reproducción de órganos vitales como una etapa cualitativamente superior, capaz de revolucionar tecnologías y aportar un gran numero de opciones terapéuticas.

La revolución educacional que hoy vive nuestra sociedad debe tener en cuenta esta problemática, pues es mediante la educación que se logra una correcta interpretación filosófica de los fenómenos de la vida; para lograr el respeto a la dignidad y libertad del hombre. La ética con que enfrentemos los problemas redundara en un mejoramiento de la calidad de vida.
 
CONCLUSIONES
 
Se requieren muchos años de investigación y trabajo para que la humanidad agote las posibilidades en esta conquista de la ciencia. La clonación ahora tiene el potencial de salvar, de poner en peligro o aun extinguir las especies. Esto no debe llevar a suspender las investigaciones en este campo, pues el empleo que se dé a sus resultados no depende de los procedimientos empleados, si no, de las concepciones ético políticas de los gobernantes de los países donde se desarrolle esta importante tecnología.

Nuestra posición, desde el punto de vista ético, lleva a condenar el uso de esta o cualquier otra conquista de la ciencia como instrumento para provocar la destrucción de la humanidad, en lugar de hacerlo para su bienestar y desarrollo.
 
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
 
1-     Campbell KH. Nuclear equivalence, nuclear transfer, and the cell cycle. Cloning. 1999; 1(1): 3-15.
2-     Roman Collazo CA et all. La clonación humana ¿Acierto científico? Revista habanera de Ciencias Médicas; 4(2). 2005.
3-     Chávez La Rosa Y; Gonzalez Arencibia A. Reflexiones éticas acerca de la clonación, la terapia génica y el diagnóstico genético. Revista Médica Electronica; 27 (3) may.-jun. 2005.
4-     Colman A. Somatic cell nuclear transfer in mammals; progress and applications. Cloning. 1999-2000; 1(4): 185-200.
5-     Cardella Rosaless L y otros. Bioquímica Médica. La Habana. Editorial Ciencias Médicas. 1999.
6-     Colectivo de autores. Lecturas de Filosofía, Salud y Sociedad. La Habana: Editorial Ciencias Médicas. 2004.
7-     Vázquez Almoguera E y otros. Clonación en seres humanos. Aspectos Éticos, Jurídicos y sociales. Revista Mediciego; 10 (supl. 1) mar. 2004.
8-     Lacadena JR. La clonación humana. Centro Nacional de Bioética. 2do Congreso de Bioética de América Latina y el Caribe: memoria. Santa fe de Bogota, CENALBE, 1999. p.138-65.
9-     Garcia Prieto JA. Clonación humana. Revista de Occidente.2003. 6(4).
10- Colectivo de autores. Lecciones de Filosofía Marxista-Leninista. Editorial Félix Varela. La Habana.2003.
11- Charro O y otros. Problemas bioéticos de la clonación. Presentado en VI Congreso de la Sociedad Cubana de Ciencias Fisiológicas, Habana, 15-19. oct. 2001
12- Varsi E. La clonación no reproductiva. CB 2001; 44(1): 119-124.
13- Berger K. Protecting the unborn clone: can law and science evolve together? Med Law.2005. Sep; 24(3): 561-74.
14- Botella Lusia J, Clavero Núñez JA. Tratado de Ginecología. 13ra edición. Editorial Científico Técnica. 1983.
15- Vázquez R. Una justificación liberal de la clonación. Perspectivas bioéticas. Am. 4: 82-92. 1999.
16- Tarasco Michel M y otros. La clonación. Medicina y ética; 8(3): 243-65, jul.-sep. 1997.
 
 
AUTOR:
 
Dr. Omar Vladimir Pérez Fagundo